“Siempre se está caminando al filo del barrote”: Yoani Sánchez sobre el periodismo independiente
Ser periodista independiente convierte inmediatamente a la persona que ejerce la profesión en un enemigo del Estado: esa es la realidad cotidiana de la prensa crítica en Cuba
 

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“Siempre se está caminando al filo del barrote”, así calificó Yoani Sánchez, fundadora y editora del medio independiente 14ymedio la cotidianidad de la prensa independiente en Cuba y su relación con el régimen político.

Durante un evento en línea organizado por la ONG Artículo 19, Sánchez recordó que en Cuba sólo es aceptado el periodismo oficial y los medios supeditados al Estado. La prensa crítica sobrevive en un limbo legal.

Muchos periodistas son acosados, perseguidos y encarcelados, como es el caso de Roberto de Jesús Quiñones, cuyo injusto encierro ha sido denunciado por varias organizaciones internacionales.

El peligro de la cárcel está siempre presente, agregó Sánchez. En Cuba se vivió una ola represiva en 2003, la llamada Primavera Negra, durante la que 75 reporteros independientes fueron hechos prisioneros y recibieron penas severas, hasta que por fin pudieron ser liberados gracias a la presión internacional.

Otro peligro muy común es la confiscación de los bienes de trabajo. Es usual que la Seguridad del Estado —órgano de contrainteligencia de Cuba— o la policía le retire al periodista su teléfono celular, su cámara, sus notas o su laptop.

Sobre este punto, Laritza Diversent, directora de la ONG Cubalex señaló que la ayuda financiera del exterior está criminalizada para cualquier cometido. “Todos los medios necesitan recursos para sobrevivir” y el Estado cubano no se los garantiza, por lo que la financiación internacional es la única vía, agregó.

Ser periodista independiente convierte inmediatamente a la persona que ejerce la profesión en un enemigo del Estado. Entre octubre de 2019 y abril de 2020, Artículo 19 detectó 93 agresiones contra reporteros de 25 medios de prensa de la sociedad civil, no asociados al régimen.

Casi todos los periodistas de los que tienen noticia esta organización, han sufrido alguna agresión por las fuerzas de seguridad cubanas y, algunos, llegan notificar hasta cinco. Artículo 19 precisó: “en Cuba no se registran asesinatos de periodistas”, pero otras formas de persecución y violencia menos graves están a la orden del día.

De nada han servido las regulaciones legales dispuestas por la nueva Constitución de 2019. Allí donde no hay instituciones democráticas sólidas —o donde no hay ninguna— las leyes se convierten en humo y es imposible hacer cumplir las normas que dictan el respeto a la libertad de expresión y asociación.

Durante el conversatorio en líneas, que llevó por título: “Bajo sentencia: la censura en Cuba, Guatemala y Honduras”, también se habló sobre el estado de la libertad de prensa en esos dos países latinoamericanos, no muy distinto al de Cuba, aunque las cusas sean distinta debido a que los regímenes políticos son muy diferentes.