Santiago de Cuba: en situación crítica por brotes de COVID-19
Luego de haber estado seis meses sin positivos a la COVID-19, Santiago de Cuba corre el riesgo de un cierre severo y otras medidas restrictivas por el repunte de casos de la enfermedad
Santiago, en situación crítica por COVID-19. Foto: Sierra Maestra
 

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Luego de haber estado seis meses sin positivos a la COVID-19 y aparentemente haber vencido a la pandemia en su primera etapa, hoy Santiago de Cuba corre el riesgo de un cierre severo y otras medidas restrictivas por el repunte de casos de la enfermedad.

Ello, como consecuencia de casos importados que no tomaron las medidas de aislamiento recomendadas por las autoridades sanitarias de la isla y establecieron una amplia cadena de contactos que tiene bajo amenaza de eventuales contagios a muchas personas, incluidas de sectores vulnerables, según expone el oficialista Sierra Maestra, órgano oficial del Partido Comunista y único de Cuba en la oriental provincia.

De lo que Santiago se jactó en algún momento, ser un territorio libre de pandemia, “ya no queda ni la sombra porque la irresponsabilidad de unos pocos devolvió la inseguridad a muchos”, denuncia el medio en un artículo publicado este jueves 26 de noviembre.

“Seis meses sin enfermos por el virus SARS-Cov-2 hizo que la segunda provincia más poblada del país fuese de las primeras en pasar a la nueva normalidad con todo lo que ello implica, incluyendo la entrada de viajeros internacionales, para quienes se diseñó un protocolo sanitario a fin de evitar la propagación del padecimiento a escala local o comunitaria”, expone, al tiempo que lamenta y acusa que la violación de ese protocolo es precisamente la causa del repunte del virus en el territorio.

Las medidas contemplaban que toda persona proveniente del exterior debía someterse a dos pruebas de PCR en tiempo real: una a su arribo a los puntos de frontera y otra al quinto día de su estancia en territorio nacional. Asimismo, advertían de la obligatoriedad de permanecer en sus residencias hasta conocer el resultado del laboratorio.

Sin embargo, contrapone el Sierra Maestra, “varios de los llegados desde el 5 de noviembre hasta la fecha a la geografía santiaguera burlaron las reglas y vigilancia de los médicos de familia de su policlínico, y en virtud de ello celebraron fiestas, recepciones, visitaron familiares y amigos, pasearon, una que otra venta de ropas y accesorios informáticos, y de ‘ñapa’, como se dice en buen cubano, diseminaron la COVID-19”.

De acuerdo con el artículo, en esa cadena de violaciones a lo dispuesto radica la causa de que haya perdido la vida un anciano del reparto Luis Dagnesses en la localidad de Altamira, la primera que fue aislada por el repunte de la enfermedad y que actualmente registra más de 25 casos de coronavirus.

También que en Songo-La Maya hoy se afronte “una complejidad sanitaria”. En ese territorio, subraya, hubo transgresiones por parte de los dos casos importados, a la postre fuentes de contagio de los autóctonos que reportan, con una extensa cadena de contactos.

“Como resultado de la indolencia de esos viajeros, violaciones de los protocolos por parte del personal médico que les atendió y el escaso accionar de las organizaciones políticas y de masas en la comunidad, existen en La Maya tres escuelas cerradas, 97 viviendas y 198 personas confinadas bajo el dilema de encontrarse enfermos o no”, detalla el texto.

La situación epidemiológica configura un escenario crítico que eleva la probabilidad de que la provincia retroceda a fases de transmisión e implemente un cierre temporal hasta tanto se contenga la propagación.

Para el medio oficialista, esas medidas podrían evitarse si se eleva la percepción de riesgo y todos los involucrados incrementan las medidas higiénico-sanitarias en su radio de acción, como potenciar el distanciamiento físico y el aislamiento social en la medida de lo posible.

Sin embargo, nada apunta el Sierra Maestra sobre cómo evitar las colas y los grandes desplazamientos en medios de transporte atestados para conseguir alimentos y artículos de primera necesidad, más escasos en la isla durante este año de pandemia de lo que habitualmente son y generadores, por su falta y la necesidad de conseguirlos, de que los cubanos no puedan confinarse y aislarse con la rectitud que la situación demanda.