Reducción de plantillas laborales: otra arista de las reformas económicas
El ordenamiento monetario decretado por el régimen en la isla, en medio de una crisis económica y financiera que empeoró tras la expansión de la COVID-19, podría conllevar entre sus consecuencias un significativo índice de despidos laborales en el sector estatal
Reducción de plantillas laborales: otra arista de las reformas económicas. FOTO: ACN
 

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El ordenamiento monetario decretado por el régimen en la isla, en medio de una crisis económica y financiera que empeoró tras la expansión de la COVID-19, podría conllevar entre sus consecuencias un significativo índice de despidos laborales en el sector estatal.

 Trabajadores de diversos organismos estatales comentaron sus temores luego de que las explicaciones que están ofreciendo las autoridades gubernamentales, respecto al proceso de reunificación monetaria y cambiaria, solo generan más incertidumbres que certezas. Los rumores sobre “reducción de plantillas” y, por ende, el cierre de contratos laborales, disparó las alarmas entre los habaneros cuya única fuente de ingresos son sus salarios.

 “Varias empresas pertenecientes al Instituto Cubano de la Música (ICM) están contemplando reducir sus plantillas laborales a discreción de sus directivos”; comentó extraoficialmente una fuente de esta entidad subordinada al Ministerio de Cultura.

 “Las más afectadas por esta ʻrevisión de plantillaʼ podrían ser las agencias de Rock y de Rap. Revisión que podría culminar en el cierre de contratos de un número no determinado de trabajadores, ajustado a la valoración de sus respectivas administraciones. Si finalmente las empresas estatales tendrían total autonomía en el límite de salarios y en la disposición de sus utilidades, la reducción de plantillas no será una simple especulación”; señaló la fuente.

 Respecto a los motivos que originarían los despidos laborales, este funcionario admitió que “el ICM no tiene dinero para pagar a sus empresas, ni siquiera cuando parte de sus recursos humanos estaban en estatus de suspensión temporal”.

 Según el Reglamento del Código de Trabajo, contenido en el Decreto 326, establece la suspensión de las actividades de trabajo por decisión del Consejo de Defensa Nacional ante situaciones de desastres de origen natural, tecnológico o sanitario.

 El pasado mes de abril el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) implementó una veintena de medidas para afrontar la expansión de la COVID-19, entre las cuales se decretó que, los adultos mayores y aquellos con enfermedades y pueden ser vulnerables, pasarían al estatus de “interrupto”. Para estos casos los trabajadores reciben, hasta un mes, el pago de una garantía equivalente al salario escala del cargo que ocupa y, de mantenerse la suspensión, la garantía es del 60%.

 Cuando el trabajador estuviese apto para continuar desempeñando sus funciones desde su domicilio se aplicaría la modalidad de trabajo a distancia o teletrabajo, en las que devengaría el 100% de su salario. Iguales garantías se ofrecieron para los trabajadores que clasificaban para la reubicación en labores o actividades en correspondencia con la situación epidemiológica del momento.

 René Aportela fue contratado en el mes de junio por la Empresa Cubana del Pan, en una de sus entidades ubicadas en el Cerro, en sustitución de un trabajador que quedó interrupto por su edad avanzada y representar un grupo de riesgo de contagio.

“Ahora como parte del ʻplan para la nueva normalidadʼ este trabajador se reincorporó y me cerraron el contrato. El administrador pudo haberme incluido como plantilla fija, pero quedé cesante sin posibilidad de reubicación porque según los rumores y comentarios es que habrá reducción de plantilla en todas las sucursales de la empresa”; declaró Aportela quien lleva más de un mes desempleado.

Con más de diez años como especialista en Contabilidad de una casa consultora, Maday Alonso señaló que “ninguna de las explicaciones del Gobierno, en la Mesa Redonda (programa televisivo de propaganda estatal), están del todo claras”.

 “Por lógica todos los cubanos, especialmente los trabajadores estatales, están en pánico y nadie sabe a ciencia cierta qué va a ocurrir mañana. La fórmula crucial que el Gobierno no termina de admitir es: capacidad de empleo contra aumento de salarios. Es decir; se afincan a la justificación del aumento e ilimitación de los salarios como beneficios del reordenamiento monetario, pero eso no significa capacidad total de puestos laborales. La lógica y el sentido común indican que, si aumentas los salarios sin respaldo económico y financiero firmes, estás obligado a reducir en gastos salariales”.

 “No puedes ir en contra de la realidad, y mucho menos en un país definido por la escasez de alimentos, productos básicos, medicamentos de primera línea y una deprimida producción nacional. Las reducciones de plantillas laborales no es una especulación o rumor, es un hecho que está a la vuelta de la esquina paralelo al aumento obligado de las importaciones”; agregó Alonso.

 Varios economistas, como Mauricio de Miranda Parrondo, advierten que el proceso de ordenamiento monetario no es la ruta correcta para el necesario cambio que requiere el sistema en el país. En opinión de este experto, “es posible hacer una unificación monetaria y cambiaria sin considerar el asunto de la existencia real de una dolarización parcial de la economía, y que se pueden modificar los precios y hacer una reforma de salarios, pero si esto no va acompañado de una reforma estructural fundamental del sistema económico, no se logrará el cambio fundamental que requiere la economía cubana”.

 El temor de quedar despedidos, y sin fuente de ingreso, también se extendió a trabajadores informales o irregulares. Desde hace décadas, en las panaderías de la isla se les conocen como “trabajadores por fuera”. No están contratados formalmente, y se les paga regularmente mediante los ingresos que genera un establecimiento fuera de los libros.

 “Llevo más diez años trabajando en las panaderías de La Habana. De cada diez trabajadores, al menos cinco no tienen contrato ni aparecen en ninguna plantilla. Sin embargo, durante los últimos treinta años los trabajadores ʻpor fueraʼ son la columna vertebral de las panaderías”; reveló Luis Miguel Iznaga quien fue despedido junto a otros cuatro compañeros de trabajo.

 “El administrador nos informó que desde la empresa advirtieron que por la reunificación monetaria habría una inspección de la plantilla contra la cantidad de trabajadores y los ingresos declarados; es decir, que ahora como hay escoba nueva van a barrer bien. Muchos de nosotros solo hemos conocido este trabajo y desde hace años mantenemos a nuestras familias con él. A quién del Gobierno le interesa de qué viviremos en un país donde si no tienes dólares americanos pasas hambre”; concluyó Iznaga.