Oficialismo condena excesos de Sandro Castro: ¿Por qué ahora?

Excesos y muestras de lujos hay de sobra en la familia Castro, por qué ahora el oficialismo y hasta su tío Alex Castro le llama “papa podrida” al Benjamín de la dinastía
 

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Excesos y muestras de lujos existen de sobra en la familia Castro-Ruz, desde la isla privada y pescas exclusivas del dictador Fidel, las cenas con langosta de Mariela Castro, las salidas en yates privados del guardaespaldas Raúl Guillermo, alias “El Cangrejo” o los paseos en barcos por Turquía de Antonio Castro.

Los ejemplos de la vida de millonarios capitalistas que se da la familia Castro-Ruz, abundan, entonces por qué el oficialismo aparentemente “explota y castiga” al cuasi reguetonero Sandro Castro por exhibir en Instagram su Mercedes Benz. Tanto que hasta su tío Alex Castro le llama “papa podrida”, tratando de separar al resto de la dinastía del “apestado muchachito” cuando son exactamente lo mismo.

Todo empieza, con un cantante Israel Rojas, de Buena Fe, tratando de confundir y excusar con parábolas fuera de contexto. Diciendo que “que semejante video es cuando menos grosero, irresponsable e irrespetuoso. No obstante, esto sería sólo la estupidez de un inmaduro, de las muchas que pululan en redes sociales, de no ser porque el protagonista es un nieto del Comandante en jefe Fidel Castro”.

Este país no es una monarquía. La grandeza no es hereditaria. Se puede ser brillante aunque se nazca en cuna de paja. O un mentecato, aunque se nazca en cuna de oro. Los que con acciones insustanciales, como los registrados en este video, alimentan la maquinaría del odio contra Cuba, deberían saber cuánto daño hacen a su país y cuanto favor tributan a los que jamás les perdonarán su apellido”, excusa Rojas en una nota difundida por la revista Alma Máter.

Pero, ¿acaso es la primera vez que Sandro Castro luce sus lujos en redes sociales? Para nada. En nuestras páginas hemos seguido sus andanzas como “influencer” y empresario de EFE Bar, uno de los más concurridos de la capital. Siempre de la mano de figuras de la farándula reguetonera, presumiendo de sus gustos alcohólicos (vinos caros, wiskys), cocinando paellas o exhibiendo sus varios autos de colección en videos de reguetoneros en Cuba.

Sandro también salió de juergas en medio de las cuarentenas en La Habana y nadie se molestó por “atacarlo” públicamente, ni Rojas, ni Alex Castro, ni los “compañeritos del Comité Central que lo atienden”. También le hizo un rap a la posible vacuna cubana contra el Covid a modo de burla.

El periodista José Raúl Gallego también lo evidencia perfectamente en un escrito en su perfil de Facebook: “Curiosamente han salido al unísono Israel Rojas, Alma Mater replicando a Rojas y hasta el tío Alex Castro, miembro de la familia real. En Cuba, donde el apellido Castro es sagrado (y eso no ha cambiado), esto no es casualidad. En todos los casos la línea de argumentación es señalar a Sandro como una desviación del ejemplo del abuelo y pasar a un segundo plano las preguntas sobre la procedencia del Mercedes, sus bares, sus privilegios y su modo de vida por encima de la media de los cubanos”.

“Resulta que Sandro Castro es tan "especulador" como su abuelo, que gastó millones de pesos del dinero del pueblo para tener la vaca que más leche diera en el mundo, para construir la textilera más grande de América Latina aun cuando nunca funcionara a plena capacidad, para tener "el pueblo más culto del mundo" y toda una inmensa lista de ideas absurdas que ejecutó, llevándose por delante a quien lo contradecía, solo para satisfacer su megalomanía”, añadió.

“Resulta que Sandro es tan austero como su abuelo, que gustaba de regalar Rolex a sus amigos, que tenía yates, montones de casas, que era fanático a la langosta y las carnes exóticas, que le compraban en Argentina los vinos que tomaba, que en pleno período especial mandaba un avión a México a comprar trufas para cocinarle un platillo a García Márquez”, agregó.

En efecto, Sandro Castro no es la papa podrida que tratan de exponer ahora desde la familia Castro-Ruz y sus fieles seguidores, como Israel Rojas de Buena Fe y compañía. Sandro solo ha seguido el ejemplo de sus padres, sus tíos, sus primos y su propio abuelo, el emperador Fidel Castro, que todo lo podía y todo lo convertía en oro, para su beneficio, no el del pueblo que sigue sumido en la miseria. 

“El problema no es Sandro. Da lo mismo el show que monten ahora para "sacrificarlo" y sancionarlo con dos semanas en algún cayo sin redes sociales. El problema es que tenemos una familia y sus allegados dirigiendo un país como si fuera de su propiedad. Ese es el problema que tenemos que acabar de resolver y no entretenernos con los cebos que nos tiran ellos mismos”, concluye Gallego. Y no se puede estar más de acuerdo.