Pérez Betancourt propone en Granma comisión de censura cinematográfica
El crítico "oficial" de cine en la isla defiende el papel de los criterios ideológicos y propone comisiones de censura para las nuevas producciones independientes.
artículo de betancourt en Granma
 

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El crítico de cine Rolando Pérez Betancourt ha publicado en el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), un artículo en el que se declara “feliz y contento” con el Decreto 373 (que regula el cine independiente) y critica "la obra de arte que se convierte en panfleto político".

"Ya con el Decreto Ley 373 hecho realidad y con más de mil solicitudes para entrar en el registro, felices y contentos porque ello significa un desbrozar de viejas necesidades y sueños en pos de seguir avanzando..." Así comienza el artículo del crítico "oficial" de cine en la isla, que luego se permite alertar sobre los "retos y peligros de contaminación proselitista al ligar lo político a la obra artística".

A la hora de citar ejemplos de proselitismo, Betancourt se traslada muy lejos de La Habana, hasta Varsovia, para denostar la obra del famoso director de cine polaco Andrezj Wajda:

“En tal sentido debemos cuidarnos de oportunismos y enfoques desafortunados, presentes en todas las épocas y en todas las ideologías. Sobran ejemplos y polémicas en ese matrimonio no pocas veces mal llevado que suele ser la política y el arte. Al respecto cabe recordar el filme de despedida de Andrezj Wajda, poco antes de morir, Los últimos días del artista (2017), un torpe panfleto anticomunista que ignora la relevancia artística de la que otrora hiciera gala el maestro y de paso echa por tierra lo mucho válido que tenía por decir."

"¿Significa esto que hay que darle de lado a lo político y a lo social en nuestras obras?", se pregunta Pérez Betancourt. "En lo absoluto. Cada cual que filme lo que lleva por dentro y los demás integrantes de su equipo de realización compartan. Solo que a ratos sigo apreciando una marcada obsesión por ese decir de inmediatez –que correspondería primero a una prensa activa y analítica, y luego al arte– que en desarrollar un discurso sostenido en sus diversos componentes y complejidades."

"El tema de la censura -dice luego el periodista- es largo, sensible y universal y él solo daría para largas horas de audiencia. En lo que sí deberíamos estar claros es que las comisiones encargadas de analizar y emitir juicios en torno a los proyectos presentados por el  creador audiovisual y cinematográfico independiente deben estar integradas por corazones y mentes que se complementen en un amplio campo de democratización decisoria. Comisiones que de ningún modo ignorarán la política cultural del país, al tiempo que no haga de ella una interpretación dogmática o unipersonal."

Más adelante, el crítico cinematográfico equipara esta resurrección de la política oficial de censura con el llamado "último corte" que, según él, sigue operando en Hollywood por parte de los "dueños del negocio". "Ni pensar en ese «último corte» para nosotros, pero sí en crear comisiones amparadas por el prestigio, el conocimiento, la responsabilidad intelectual y un amplio concepto en lo que respecta a la libertad en el arte", propone.

En una evidente alusión a las nuevas regulaciones sobre la producción independiente en la industria cinematográfica, Pérez Betancourt defiende el papel de una crítica ideológica asociada al Decreto Ley 373, o Ley de Cine al que define como "un reto a los críticos del país, que más que nunca debemos apartarnos de simpatías, temores a la reacción furibunda de algún lastimado por nuestras opiniones, y defensas a ultranza a arrimos muy personales, entre los que se encuentra la desideologización del análisis, el hacer de la ideología un asquito demodé devorado por tendencias del postmodernismo".