Otro problema necrológico en Guantánamo: incinerador no tiene para satisfacer la demanda
Las condiciones no están creadas para que morirse en masa en Guantánamo. Además de lo reseñado por ADN Cuba respecto a la funeraria La Nueva, el incinerador de la provincia no está cubriendo la demanda existente
Incinerador de Guantánamo no cubre demanda
 

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Las condiciones no están creadas para que muchos mueran en Guantánamo en estos tiempos de coronavirus. Además de que la obra de reparación de la funeraria La Nueva está a punto de terminar, pero sin saber cuándo, como reseñó ADN Cuba a partir de un reporte oficialista, el incinerador de la provincia es incapaz de satisfacer la demanda existente.

Funcionarios del régimen relacionados con los servicios necrológicos dan fe de que, como siempre se dice ante los problemas, se está trabajando “en” base a eso. Más allá de que no puede determinarse por qué cuesta tanto utilizar correctamente la expresión cliché con la preposición correcta: “con”, lo cierto es que de momento a la provincia más oriental del país le cuesta responder a las necesidades reales de velatorios y cremaciones.

Sólo Dios y el Partido Comunista en el territorio sabrán por dónde van los porcientos de cumplimiento de los planes de ambos rubros, pero gracias al oficialista Venceremos se conoce que el Crematorio de la ciudad ha sido objeto de varias interrupciones en su funcionamiento.

De acuerdo con Vilmán Pupo Cisneros, director municipal de Servicios Comunales en Guantánamo, y quizás pariente del comentarista deportivo Evián Guerra, a juzgar por un llamativo parecido físico que puede ser cosa del nasobuco, el incinerador se queda eventualmente sin gas licuado de petróleo para brindar el servicio que, refirió, “es cada vez más solicitado por las familias locales”.

La causa de la falta de combustible, pese a ser un sector priorizado, no obedece sólo al incremento de la demanda. Pupo detalló que la causa de fondo es la poca capacidad de almacenamiento de gas licuado en la instalación, lo cual resulta insuficiente para asumir el incremento de las solicitudes del servicio.

En el problema también incide, siempre según el directivo citado por Venceremos, “la tecnología instalada -hornos marca Kalfrisa, de fabricación española, de gran eficacia, bajo consumo y automatizados-, la cual deja de funcionar cuando queda poco combustible y baja la presión del gas”.

Las irregularidades del servicio, que a decir de Pupo sólo se ha detenido de manera considerable dos veces en dos años, y por razones técnicas, trascienden “el hecho básico y suficientemente duro de incumplir la última voluntad de un fallecido o el deseo de sus familiares”. Así lo analizó Venceremos, que además señaló que “se convierte en gasto innecesario para una economía que anda, entre pandemias y bloqueos, con los bolsillos flacos”.

Ojalá entonces y las autoridades guantanameras puedan destinar más capacidad de almacenamiento de combustible para el crematorio citadino. De no ser así, otros fallecidos no podrán ser cremados si la instalación está detenida y sus familiares tendrán que acudir a un velorio y entierro tradicional, aunque quizás para eso pueda ser otro problema que la funeraria La Nueva aún no tenga fecha de terminación de obra definida.