"Me desgraciaron la vida en el Servicio Militar y todo quedó impune"

El golpe fue tan duro que le abrió el cráneo y dejó al descubierto la masa encefálica. A causa de esto hoy día tiene reducida la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo. También sufrió heridas en los hombros y la espalda.
 

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Rancel Areces es un joven de apenas 22 años que, probablemente, nunca podrá tener una vida plena tras sufrir un gravísimo accidente mientras pasaba el Servicio Militar Obligatorio (SMO). Vive en Consolación del Sur, provincia Pinar del Río.

Sufrió el accidente en la base naval del Ejército Occidental en 2018, cuando su oficial al mando le obligó a saltar de una lancha con el motor encendido. Las palas traseras que sirven para impulsar la nave lo golpearon en la cabeza y parte del cuerpo; estuvo a punto de perder la vida.

El golpe fue tan duro que le abrió el cráneo y dejó al descubierto la masa encefálica. A causa de esto hoy día tiene reducida la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo. También sufrió heridas en los hombros y la espalda.

Cuenta Rancel que esperó durante cinco horas hasta ser trasladado a un hospital, pues en la unidad militar no había un transporte para sacarlo. Cuando llegó, había perdido casi toda la sangre de su cuerpo. Allí fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas.

“El culpable de que yo haya tenido el accidente es el teniente de navío —capitán—, Diusniel Montesino Nápoles”, aseguró Rancel, el oficial que le ordenó saltar de la lancha. Fue dos veces a juicio, a finales del año 2018 y a inicios del 2019, pero en vano. El oficial sigue cumpliendo sus funciones y nunca le impusieron una pena.

Actualmente, Rancel recibe una pensión de 400 pesos, que no le alcanza para vivir. Antes podía trabajar en lo que apareciera, pero ahora está totalmente incapacitado, casi sin poder moverse, por lo que no puede ayudar a su familia.

El SMO es una carga odiada por muchos jóvenes cubanos, que deben gastar uno o dos años de su vida en unidades militares, a veces corriendo peligros como el que terminó por alcanzar a Rancel. Algunos se niegan a ser reclutados; otros utilizan artimañas para burlar el reclutamiento, pero la mayoría no corre con la misma suerte.