Tropas élite detuvieron a dos ciudadanos que repartían la Constitución de 1940

Dos activistas y periodistas de Ciego de Ávila repartían copias del texto entre la población, cuando se abalanzó sobre ellos un nutrido grupo de policías y "boinas negras".
Detención-Ciego de Ávila
 

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La policía y efectivos de las Boinas Negras, tropas élite del Ministerio del Interior, avasallaron el martes 9 de febrero a dos simples ciudadanos en Ciego de Ávila que repartían copias de la Constitución del 40.

Los hechos sucedieron a las 11 de la mañana, en el céntrico Parque Martí, de la ciudad de Morón, cuando en un operativo en el que participaron al menos 8 oficiales, fueron detenidos los periodistas independientes Dairis González Ravelo y Omar Ortega, miembros de la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA).

“Comenzamos a repartir el documento por la calle 6, en una cola donde había muchas personas para comprar el pan, y cuando llegamos al Parque Martí, ya allí nos estaban esperando las fuerzas del Ministerio del Interior (MININT), Boinas Negras y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR)”.

“Me revisaron el bolso y me encontraron las copias del documento, quedaban unas 20 y me las confiscaron”, dijo la periodista independiente a Radio Televisión Martí.

Tras el arresto, fueron conducidos a la unidad municipal de la policía, donde permanecieron detenidos y esposados hasta pasadas las ocho de la noche. Las esposas estaban tan ajustadas que dejaron heridas en las muñecas de los activistas.

Omar Ortega muestra las heridas dejadas por las esposas (Radio Martí)

“El que más insoportable se puso con nosotros fue un policía que se llama ‘Joan’: nos dijo que éramos mercenarios y preguntó que quiénes nos financiaban. Yo le respondí que a nosotros nadie nos tiene que pagar, simplemente somos dos jóvenes que estamos luchando para que muchos no pasen por lo que nosotros hemos pasado”, destacó la activista.

En la unidad de la policía le fueron levantadas dos Cartas de Advertencia, bajo el delito de “desorden público”, documentos que se negaron a firmar, dijo González Ravelo.

“Yo le pregunté al oficial por qué el delito de ‘desorden público’ y él dijo que eso fue lo que mandaron a hacer, también le pedí una copia y me la negó, por tanto, ninguno de los dos firmamos, entonces el oficial respondió: no importa que no firmen, eso de todas formas queda archivado”, explicó González Ravelo.

En su alegato de autodefensa en el juicio por el asalto al cuartel Moncada en 1953, Fidel Castro dijo: “En el sumario de esta causa han de contar las cinco leyes revolucionarias, que serían proclamadas inmediatamente después de tomar la institución militar en Santiago de Cuba”.

“La primera ley revolucionaria devolvía al pueblo la soberanía y proclamaba la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado, en tanto el pueblo decidiese modificarla o cambiarla”.