Hoy disentir no es un pecado en Cuba, es decir la verdad

Los cubanos que desean libertad y respeto a los derechos humanos, han encontrado en internet el espacio que tienen negado y celosamente guardado por los castristas en las calles y plazas de la isla
Libertad de expresión contra balas. Foto: Shutterstock
 

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Los cubanos que desean libertad y respeto a los derechos humanos, han encontrado en internet el espacio que tienen negado y celosamente guardado por los castristas en las calles y plazas de la isla.

Gracias a la red de redes, los ciudadanos se están informando sobre lo que no se dice en los medios de propaganda comunista, y lo mejor: cada vez son más quienes a partir del conocimiento de la represión, la condenan y disienten del sistema dictatorial que ha manipulado al pueblo durante décadas.

“Y lo mejor de todo es que aunque le quiten el internet a los 30 [que dialogaron en el Mincult] o hasta a 100, ya en Cuba se ha comenzado a hablar un mismo idioma, una lengua en la que todos se entienden; el de decir lo que se piensa libremente, el de comunicarse a través de manifestaciones políticas, a través de la disensión pacífica -virtual y/o no- el de usar los celulares e internet como arma de denuncia”, reflexionó la cubana Deborah Bruguera.

Ella es hermana de la prestigiosa artista Tania Bruguera, quien continúa sufriendo el acoso y amenazas de la Seguridad del Estado y otras fuerzas represivas del régimen castrista.

La dictadura, incapaz de entender la horizontalidad del movimiento gestado a partir de los sucesos del 27 de noviembre en el Ministerio de Cultura (Mincult), pretende endilgarle a Bruguera un presunto liderazgo y planes para subvertir el sistema, echando mano a falsas acusaciones de estar al servicio de una potencia extranjera.

A muchos de los que se solidarizaron por esos días con el Movimiento San Isidro, la empresa estatal Etecsa les ha cortado los datos móviles para acceder a internet, o las líneas telefónicas. A los más críticos y visibles, los mantiene en arresto domiciliario y vigilancia.

Sin embargo, aunque la dictadura castrista opere con métodos represivos de los años 70 del siglo anterior, otros tiempos corren y casi nada puede ocultarse, la verdad sale a la luz y se conoce a veces en directo por las redes sociales.

“Sabiendo que el estigmatizar proviene del poder y es solo una vieja estrategia que ya no funciona; una maniobra para marcar en su momento a quienes pensábamos diferente y que hoy solo puede unir porque la sensación de ser súcube (sic) del engaño, manipulación, (…) no se puede seguir manteniendo en secreto”, continúa Deborah Bruguera en un post de Facebook.

“En ese lenguaje la palabra revolucionario, Revolución, ha cambiado de posición, hoy se encuentra al lado de quienes disienten y ha dejado de ser el sinónimo vacío que [se le] ha inventado en Cuba”.

“Porque esta generación y gracias a todos los que los han precedido y acomodado a este momento histórico, están rodeando esta palabra con maravillosos y cientos de adjetivos para describir UNIDOS. Hoy disentir no es un pecado en Cuba, es simplemente decir la verdad”, concluyó su publicación de redes sociales.