Guantánamo aumenta producción de café para exportar ¿Los cubanos que tomen té?
Según un reporte de la prensa castrista la producción de café para la exportación crece en la provincia de Guantánamo: “se vendieron a Cubaexport 702 toneladas, la cifra más alta de los últimos años”. Mientras, se acentúa el desabastecimiento de café en todo el país
Guantánamo aumenta producción de café para exportar ¡Los cubanos que tomen té! Foto tomada de Venceremos.
 

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Mientras en casi toda Cuba escasea el café, principalmente a precios asequibles, el diario oficialista Venceremos reportó que la producción del grano para la exportación crece en la provincia de Guantánamo, “donde al término de la campaña (cosecha y beneficio seco en la Empresa Procesadora de Café Asdrúbal López), el pasado 30 de junio, se vendieron a Cubaexport las 702 toneladas (t) planificadas, la cifra más alta de los últimos cuatro años”.

El director de la entidad estatal, Osmel de la Cruz Cala, explicó que “la eficiente preparación (reposo del grano, molinación y la formación de lotes de una misma variedad y zona) del café lavado arábigo, propició niveles de aprovechamiento por encima del 80 por ciento, lo que agregó más valores al producto”.

“Dentro de la estrategia de la empresa para agregar más valor al café incluye la adquisición de una torrefactora para ofertarlo tostado y molido en diferentes formatos en hoteles de alto estándar, en un primer momento, y luego llevarlo a otros países”, acotó Cruz Cala.

Hace un año atrás  Ramón Fernández Larrea, afirmó en un texto publicado por ADN Cuba: “Lo cantaba Pedro Luis Ferrer con su acostumbrada picardía allá en los años crueles del período especial. Se le iluminaba la cara cuando alargaba las frases del estribillo de “Ay, Mamá Inés”, una de las canciones cubanas más famosas del mundo, y  creo que allá en la eternidad, Eliseo Grenet y Rita Montaner sonreían con complicidad a la parodia. “Ay, Mamá Inés, ay, Mamá Inés, ya ni los negros tomamos café”. 

Era la consagración musical del disparate de un gobierno que seguía empujando el país hacia la ruina, acabando con la quinta y con los mangos. Y con el café, la infusión tradicional, que se consume al amanecer y en la noche sombría de los velorios. Ahora vuelve a escasear el café”.

Es uno de los productos que más veces ha conocido la magia de las desapariciones. Pasa a la clandestinidad como quien es buscado a la misma vez por la población y por la policía. Tal vez se esconde junto a su complemento, el azúcar, que también ha llegado a importarse.

Cuba produce una cantidad ínfima de este grano, entre 8 mil y 9 mil toneladas al año, una cifra ridícula en comparación con las 61 mil toneladas de 1961, cuando se impuso el récord productivo vigente. Y cómo anuncia la prensa castrista, lo poco que se produce en la Isla, es principalmente para exportar.

En la década de 1950 las cosechas de café en Cuba oscilaban entre las 40 y 60 mil toneladas.

Después de 1961 todo ha sido un cachumbambé. Durante esa década la producción se desplomó a mínimos históricos debido a la emigración de los plantadores a la ciudad, llamados a filas por las urgencias de la “Revolución” y el fin de las inversiones. En las décadas de 1970 y 1980 hubo una recuperación visible, pero volvió a caer luego de 1990 cuando desaparecieron los compradores del campo socialista.

“Si cotejamos el panorama del 2002 al 2011, cuando la producción promedio continuó contrayéndose hasta quedarse sólo en 8 mil toneladas, entonces no andamos tan mal. Pretendemos cerrar el año 2019 con el plan cumplido de 9 mil toneladas de café oro y para el 2020 ya están planificadas 10 mil”, detalló el año pasado un medio de Santiago Cuba.

Con 9 mil toneladas no se satisface la demanda interna, que ronda las 24 mil toneladas al año. De hecho, Cuba importa de Vietnam 8 mil toneladas más anualmente para acercarse a ese número.

Para tener una idea del desastre, ya en 1826 Cuba producía unas 12 mil toneladas de café. Hoy ni a 10 mil alcanzamos