España: "nuestra posición sobre protestas en Cuba no puede ser más clara"

El canciller español dijo que la postura de su gobierno "es clara" sobre las protestas de julio, pero activistas entrevistados por ADN Cuba tienen otra opinión.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares (EFE)
 

Reproduce este artículo

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaró el 19 de enero que la posición de su país “no puede ser más clara” sobre el apoyo a las manifestaciones contra el Gobierno en Cuba.

“Hemos pedido libertad de manifestación y libertad de expresión en Cuba (…) y el líder del grupo Archipiélago [Yunior García], está en España con un visado concedido por el consulado en La Habana. No se puede ser más claro”, declaró.

En una rueda de prensa en la embajada española en Washington, Albares subrayó que en "todas las ocasiones" en que se produjeron esas protestas el Gobierno, y él, como ministro, han defendido la libertad de manifestación y expresión, precisó EFE.

Grupos opositores cubanos tienen un criterio distinto: critican a Madrid por su política hacia Cuba, que consideran tímida y falta de resolución. Entre la oposición dentro de la isla y la emigración, molesta que La Moncloa se resista a llamar dictadura al régimen cubano, como pide la derecha española e intelectuales influyentes de la diáspora de la isla.

Guillermo Rocafort, profesor de Relaciones Internacionales y Economía de la UE de la Universidad Europea de Madrid, la política del país ibérico hacia la isla está atada a los negocios, especialmente de la industria turística.

España tiene una posición privilegiada en Cuba siendo el principal inversor mundial y el tercer socio comercial. “Eso cuidan Sánchez y compañía, no la necesidad de democracia de los cubanos”, precisó. En 2019, España fue el tercer socio comercial, después de Venezuela y China.

La activista y periodista Iliana Hernández, ciudadana española tanto como cubana, considera que Madrid tiene escaso o ningún interés por la oposición cubana.

“Cada vez que voy a la embajada española [en La Habana] siempre me han dicho que interceder por mí e interesarse por mi situación, el régimen cubano lo vería como una injerencia”, declaró a ADN Cuba.

Hernández lleva meses sitiada en su casa, sin poder salir, con una cámara de vigilancia instalada en las afueras por la Seguridad del Estado y autos patrullas que pasan constantemente frente a su puerta.

“Mi respuesta a esas declaraciones fue que hacer negocios con la dictadura cubana sabiendo la situación del país, también es muestra de injerencia. Si pueden hacer negocios con ellos, entonces también pueden interesarse por los ciudadanos españoles en Cuba”.

Según Hernández, únicamente el encargado de negocios de la embajada de EE. UU., Timothy Zúñiga-Brown la ha visitado en su encierro e incluso habría intercedido con sus colegas españoles para mostrar más interés por su caso.