Dan pena y son esbirros: Alexander Pupo en mensaje a oficiales represores del régimen

El médico Alexander Raúl Pupo Casas dirigió un mensaje a los oficiales del régimen que se dedican a indagar sobre la vida de los cubanos que quieren ser libres
Alexander Pupo
 

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El joven médico cubano Alexander Raúl Pupo Casas dirigió este domingo 11 de octubre un mensaje a los oficiales de los órganos represivos del régimen que se dedican a indagar sobre la vida de los cubanos que hacen uso de sus libertades y derechos.

“’Oficial que pone los intereses del gobierno por encima de los del pueblo no es buen oficial, es un esbirro’... Qué triste es la vida de quienes tienen que emplear parte de su vida en indagar en la vida ajena”, inició diciendo Pupo, forzado a renunciar a continuar su carrera en el hospital Ernesto Guevara de Las Tunas por las maniobras de la dirección del centro en su contra, como represión a su voluntad de hacer uso en redes sociales de su libertad de expresión.

“Dan penita, y lo digo con conocimiento, pues los he visto. Ya los vi indagando sobre mi vida, sobre mis relaciones personales y afectivas y sobre mi persona... ¿Qué defiendes tu oficial? ¿Qué tanto investigas? ¿Cuánto te pagan por estar viviendo las vidas ajenas? ¿En serio te gusta tu trabajo?”, increpó el galeno, que la semana pasada también dirigió un contundente mensaje a todo el personal de salud de la isla.

A los oficiales, en su mensaje vía Facebook Pupo Casas les dice que quizás reciban un buen salario por hacer lo que hacen, o reciban apoyo de alimentos y aseo (“una buena jaba”) y no tengan que hacer las colas, y que por eso se motivan a indagar a todos y pasar horas “parado al sol”, “siendo la vergüenza” de los que reconocen lo que hacen.

Sin embargo, “quiero decirte cubano que te dedicas a eso, que si emplearas tal empeño en buscar lo que realmente nos afecta a todos y trataras de darle solución, quizás hubiera menos cubanos que como yo se han cansado de escuchar mentiras”.

“Tú, que olvidas que tu deber es protegernos a todos, no reprimirme ni tratar de sugestionarme. Tú, que de seguro me detestas por decir la verdad de lo que afecta a todos, que a lo mejor un día sientes placer si te toca golpearme en alguna esquina o prisión, debes de saber algo... Yo no siento odio hacia ti, no siento miedo tampoco. ¿Y sabes por qué?

Porque eres solo un cubano más de los que necesita despertar, porque eres otro perdido en las mentiras que ya casi nadie desea escuchar, porque sé que debe ser difícil ser mal mirado por la gente a tu alrededor”, se compadeció Pupo Casas, probablemente buscando convencer a aquellos que reprimen a diestra y siniestra a ciudadanos comunes, como sucedió esté sábado 10 de octubre.

“Siento pena de ti y de todas las burlas a las que eres sometido. Siento pena de que te digan ‘chivato, seguroso, come-candela, infeliz, trinca, lamebotas’. En serio, ojalá y un día descubras a tiempo que estás cometiendo un error y un atropello contra tu propia dignidad, que hoy te mandan a vigilar a un extraño, pero puede que mañana un compañero tuyo le haga lo mismo a tu familiar. Yo realmente no pido mal hacia ti, solo vergüenza, pero para hacerte la vida un poco más fácil, para evitar que tengan que mandarte de nuevo a mi barrio a pasar trabajo, ser mal mirado y a ser objeto de burlas nuevamente”, agregó.

En otro momento de su mensaje, Pupo Casas se dirigió específicamente a quienes le investigaron para intentar asesinar su reputación, en un pueril intento de contrarrestar el efecto que sus palabras o acciones pudieran tener en parte de la juventud y la comunidad médica cubana.

Según dijo, como nada debe, nada teme. No tiene una vida por encima de sus posibilidades, como le gusta acusar al régimen cuando alguien logra desenvolverse al margen de él, ni tiene vicios o conductas deleznables que puedan usar en su contra. 

“No tengo antecedentes penales, me llevo bien con todo el que me conoce, saludo siempre a todo el mundo, como te saludé a ti. No recibo pago por mis ideas, esas las publico gratis y con mucho placer. Sí recibo remesas, y también he recibido recargas, tengo amigos donde quiera, dentro y fuera del país. Sé artes marciales, pero soy pacifista, de mí no tendrás que defenderte. 

No pertenezco a ningún partido ni organización, pero simpatizo con todos los que desean una Cuba mejor, una Cuba próspera, donde haya menos corrupción y más respeto hacia la dignidad del ser humano y sus derechos”, espetó el galeno a sus represores, quienes le acusaron de ser un padre desatendido de sus hijos y un estudiante y profesional mediocre.

“Amo a Cuba de verdad, aunque no apoye a sus gobernantes. Jamás voy a atentar contra la vida o la seguridad de una persona, aunque sea el peor abusador, MI TRABAJO ES SALVAR NO MATAR. Este soy yo, no soy un delincuente ni tampoco un antisocial. Tengo virtudes y defectos, como tú también los tienes”, concluyó Pupo, mientras conminó a quien tenga que vigilarlo e investigarlo, que cuando reciba la orden de hacerlo invite a sus jefes a leer su mensaje.

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