Cubana en Italia asegura que los asistentes sociales le robaron a sus tres hijos
En solo cuatro años los Servicios Sociales italianos le han arrebatado a una cubana la custodia de sus tres hijos. Los sueños se han convertido para esta joven madre cubana en una pesadilla
Cubana Katia Cruz Cuero y sus hijos en Italia. Fotos: CubaNet
 

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La cubana residente en Italia, Katia Cruz Cuero, quien actualmente vive en Italia, culpa a los Servicios Sociales italianos de haberle arrebatado la custodia de sus tres hijos pequeños.

Cruz Cuero dio a luz a su tercer hijo el pasado 31 de diciembre, dos días después los asistentes sociales irrumpían en la habitación del hospital de la ciudad Civitanova Marche para separarlo de ella.

El alcalde del municipio de Sarnano, Luca Piergentili, había emitido una orden que los avalaba para efectuar una intervención de carácter urgente que favoreciera la “seguridad del bebé”.

Según el medio CubaNet, al cual Katia dio declaraciones, la separación forzosa se apoyaba en “el artículo 403 del Código Civil Italiano, que permite este tipo de acciones cuando se considera al menor abandonado moral o materialmente, cuando es víctima de negligencia, inmoralidad o ignorancia, o es criado en locales insalubres o peligrosos”, indicó el medio.

Por decisión del Tribunal de Menores de Regione Marche el pequeño Abraham fue llevado a una “comunidad educativa” donde no puede ser amamantado. El caso de esta madre cubana está ahora en manos del abogado Antonino Lo Verde de Milán, más conocido entre los latinoamericanos residentes en Italia como el “abogado del pueblo”.

El 4 de enero Cruz Cuero realizó una transmisión en vivo para informar sobre el suceso. 

 “Ay, Dios mío. Por favor, ayúdenme; me han quitado a mi bebé, me lo han quitado en el hospital con dos días de nacido, me han quitado a mi bebé. Y se han llevado a mi niño chiquitito, el que estaba en la comunidad, (el) de un año, también se lo han robado”, diría consternada.

Sus tres hijos Giuseppe, David Moisés, y el recién nacido Abraham le han sido arrebatados todos en Italia.

La historia comienza en Cuba

Esta cubana de 30 años conoció en Cuba a Giuseppe Stasso, el padre de su primer hijo. Luego del matrimonio y su ida a Italia, hace ocho años, las relaciones entre ambos se deterioraron por los constantes maltratos del esposo y Katia regresó a Cuba donde nació Giuseppe.

Cuando el menor tenía cuatro años, Katia contactó al padre para presentárselo: “Una vez que llegué a Italia con el bebé en 2017, las cosas entre el padre y yo de inmediato se volvieron complejas; él en secreto había preparado toda una estrategia para quitarme a mi bebé. Dos meses después de llegar a Italia me encontré en medio de un supermercado, cercada por la policía que vino a llevarse a mi hijo, alegando que el padre me había acusado de maltrato. Una falsedad totalmente inventada por mi ex con el objetivo de llevarse al niño”, explicó a CubaNet.

Katia nunca volvió a ver a Giuseppe. A sus ocho años el niño vive en una comunidad por decisión del Tribunal de Menores de Milán, ni siquiera vive con su padre.

Desde 2017 hasta la fecha los Servicios Sociales le quitaron sus tres hijos a esta cubana. En Italia “el Estado se atribuye el poder de decidir la suspensión de la patria potestad de los padres y la sustracción de los menores del núcleo familiar si el niño es considerado por un juez en estado de abandono”, concluye CubaNet.

En octubre de 2020, Katia afirmaría que “lo que hacen es acabarle la vida a las personas”. Durante más de una hora contó su historia, su segundo hijo varón David Moisés estaba en manos de los Servicios Sociales para ser dado en adopción.

 “Yo soy la madre de este bebecito que ven aquí, Moisés. Yo tuve una relación con el papá del niño (quien era su nueva pareja, David Territo). Estuvimos viviendo juntos, pero él tomó violencia. Después de haberlo dejado, de un mes y medio, los Servicios Sociales vinieron a buscarme a mi casa para llevarme con mi hijo a una comunidad. Según el juez, el niño estaba en peligro y me quitaron la patria potestad”, explicó y cuestionó la medida: “¿Yo tengo culpa de que él haya cogido una silla y la haya alzado arriba de mi hijo?”, narró.