Con COVID-19 y sin comida, el régimen cubano prepara a sus militares para la guerra
Pese al rebrote de la pandemia de coronavirus y la cada vez más aguda escasez de alimentos y otros productos de primera necesidad, el régimen sigue destinando recursos y esfuerzos a la preparación para la guerra
Condecoran a militares en Pinar del Río. Foto: Jaliosky Ajete/Guerrillero
 

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Pese al rebrote de la pandemia de coronavirus y la cada vez más aguda escasez de alimentos y otros productos de primera necesidad, el régimen cubano sigue destinando recursos y esfuerzos a la preparación para la guerra.

Este martes 1 de septiembre inició el segundo semestre de lo que el oficialismo llama preparación para la defensa, supuestamente ante una amenaza continua de agresión militar que espera acechante a que los revolucionarios se distraigan, y medios de propaganda partidista se hicieron eco del suceso cual si fuera algo importante que los cubanos ansían o necesitan saber.

En ese sentido, el periódico Guerrillero, órgano del PCC en la occidental provincia de Pinar del Río, cubrió el acto de inicio del semestre en el territorio, que contó con la presencia del jefe de la Región Militar, el general de brigada Pedro Díaz Jiménez.

“En el encuentro se pasó balance a las tareas cumplidas de enero a la fecha y se proyectaron los lineamientos de trabajo para la continuidad”, refirió el medio oficialista sin decir nada, aunque acudiendo a una de las palabras preferidas del cuestionado presidente cubano.

Según agregó, entre lo más importante del primer semestre estuvo el trabajo de militares y combatientes de tropas especiales “de cara al enfrentamiento a la COVID-19”, caracterizado por “el control de indisciplinas sociales de la población y el cumplimiento de las medidas sanitarias”.

Asimismo, en ese período “se realizaron clases demostrativas, concentrados metodológicos de la Escuela de Preparación para la Defensa, ejercicios tácticos, prácticas de tiro defensivo y ofensivo, cambios de mandos en los batallones de infantería y tropas especiales, mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo del personal”.

Ante ‘tamaña’ labor, aunque no se vislumbre necesariamente su utilidad real en medio de la continua crisis económica que vive Cuba desde hace décadas, en el segundo semestre las prioridades de la preparación defensiva “recaen en acciones que continúen consolidando la disposición combativa”.

Para ello, siempre según Guerrillero, “se concentran esfuerzos en elevar la calidad de la preparación que se imparte a los muchachos incorporados al servicio militar, perfeccionar la base material de estudio, prestar especial atención a la capacitación de jefes y oficiales y consolidar la preparación del tiro y otras maniobras”.

Luego de dar voz a dos combatientes, de esos que habitualmente dicen lo mismo aunque no lo sientan en realidad y sólo lo hagan por conveniencia, como ha quedado demostrado en tantos años de pretendida revolución, el reporte del Guerrillero intentó legitimar la preparación para la guerra en tiempos de tanta escasez definiéndola como una “garantía para que más de 11 millones de cubanos podamos vivir en un territorio de paz, libre, soberano, inexpugnable”; valores o atributos todos cuyo costo es superior al bien que propician.

Basta vivir Cuba a diario para comprobar que todo eso, importante en un país funcional, pierde su sentido por completo ante los enormes obstáculos que deben enfrentar los cubanos en su vida cotidiana.