Artista cubano a Díaz-Canel: defienden un modelo de sociedad que ya nadie quiere
"Valdría la pena preguntarse cuál será el día en que el actual gobierno cubano va a tomar en serio los reclamos del pueblo y va a sentarse a dialogar con la gente más vapuleada de nuestro país en todos estos años de miseria", opinó el compositor, periodista y guionista cubano Roberto Ruiz Rebó
Miguel Díaz-Canel, presidente castrista de Cuba
 

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El compositor, periodista y guionista cubano emigrado, Roberto Ruiz Rebó, publicó en redes sociales un conmovedor texto dirigido a la cúpula del régimen castrista, y defendiendo a los activistas, artistas y periodistas independientes vinculados al Movimiento San Isidro, que han sido difamados durante las últimas semanas por la prensa estatal.

ADN Cuba reproduce íntegro su comentario “A propósito de diálogo: Lo que faltó decir a Díaz-Canel en el parlamento”.

 

Valdría la pena preguntarse cuál será el día en que el actual gobierno cubano va a tomar en serio los reclamos del pueblo y va a sentarse a dialogar con la gente más vapuleada de nuestro país en todos estos años de miseria.

Recientemente, el nombrado presidente, Miguel Díaz-Canel habló en el Parlamento Cubano acerca de la voluntad de su gobierno de dialogar con la administración de Joe Biden, próximo presidente de los EEUU, mientras que en ese mismo discurso ninguneó y calumnió a un grupo de artistas que, tras de ejercer una presión sin precedentes, logró ser recibido en la sede del Ministerio de Cultura. Ese grupo de artistas protestaba contra la represión, el acoso y el maltrato a que estaban siendo sometidos los huelguistas del Movimiento San Isidro por parte de la policía y la seguridad del estado, cuando protestaban por el encarcelamiento injusto del rapero Denis Solís a través de una huelga de hambre.

Lo que faltó decir en ese discurso en el parlamento, fue precisamente que desde ese mismo gobierno que sugiere un diálogo con los que supuestamente financian y organizan las protestas en Cuba, se ordenó suspender las conversaciones que ya se había acordado en esa reunión y que luego las fuerzas represoras arremetieron con ímpetu contra los artistas de San Isidro y los que de manera pacífica los obligaron a dialogar aquella noche: los arrestaron, les cortaron la comunicación telefónica y el internet, les lanzaron las turbas de acción rápida entre otras acciones intimidatorias, y comenzaron una campaña manipulativa de desinformación en actos públicos en uno de los cuales el propio Díaz-Canel los llamó mercenarios, terroristas y negó toda posibilidad de diálogo.

Supongo que antes de una conversación con cualquier gobierno extranjero, el principal diálogo ha de realizarse con los ciudadanos cubanos que se han expuesto a la persecución, a la represión y al acoso por soñar con una Cuba diferente. En vez de las maniobras para reafirmar el desastre socioeconómico cubano a través de la manipulación de las masas, ya es hora de que se celebre un plebiscito para decidir el tipo de sociedad en que quieran vivir todos los cubanos sin necesidad de emigrar, donde quepamos todo, y no en un modelo de sociedad que sólo entienden y disfrutan los que detentan el poder. Un modelo de sociedad que ya nadie quiere.

Tengo el honor de conocer a uno de los muchachos que se presentaron a protestar en el Ministerio de Cultura, un talentoso teatrista graduado en una de las universidades cubanas, tuve el placer de colaborar en uno de sus proyectos estando en Cuba. Mienten de manera deliberada las autoridades del gobierno llamándolos mercenarios para formar una opinión de rechazo. De ese mismo modo y de manera velada utilizan los prejuicios raciales reminiscentes en la población para descalificar y satanizar a los muchachos de San Isidro y a todo el que se les oponga, aunque esa oposición sea pacífica y a nivel de pensamiento. Hannah Arendt, una de las más importantes pensadoras del siglo XX, y quien estudió a fondo los orígenes de los regímenes totalitarios, señaló que “el más radical revolucionario se vuelve conservador un día después de llegar al poder”, la titulada revolución del Centenario, no es una excepción porque sus mentores han acudido al miedo y la parálisis para retener el poder durante décadas sin alternancia.

Los muchachos de San Isidro no son supuestos artistas. Es ridículo pretender desde una oficina, aunque esta sea la presidencia de la república, decidir quién es o no es artista. Varios de los chicos de San Isidro tienen una obra y una ejecutoria reconocida, y los que no, tienen todo el talento para un proyecto de arte y sociedad superiores.

Los alabarderos del régimen de La Habana hablan del arte como “arma de la revolución”, pero se oponen a los cambios, a esa constante convulsión que provoca la creación. Según Díaz-Canel los reclamos de los artistas no deben ser de otra índole, y llama “extra artísticos” algunos de los reclamos de los huelguistas. Se contradice el elegido de Raúl hablando de manera ininteligible de “una oposición política sin base social”. ¿A qué se refiere? ¿Por qué le teme a la confrontación con los que piensan diferente? Ya nadie cree esa mentira de que no hay oposición en Cuba, ejemplo de ello son Las Damas de Blanco, la UNPACU, Somos Más, Cuba Decide, Cuba Independente y Democrática, el Movimiento San Isidro y más de una docena de grupos de activistas que conforman la disidencia cubana y que han resistido por años la embestida fidelista y la raulista, acompañados también por las organizaciones que, desde fuera del país, han mantenido viva la llama de la rebeldía. ¿Cuatro gatos? Tal Vez. Pero cuatro gatos que ya perdieron el miedo y que representan los anhelos de una Cuba diferente.

Señor, Díaz-Canel: los que resisten y sobreviven a las carencias y las calamidades en que se mantiene a la sociedad cubana no son ustedes. Los que se enfrentan a la brutalidad policial y de la Seguridad del Estado en las calles y a veces en sus propios hogares no son los familiares de su camarilla de privilegiados. Ustedes tienen el poder, pero no dirigen los sueños de los ciudadanos. Las causas fundamentales de la debacle cubana no están en el Norte, ni en el Sur ni en ninguno de los cuatro puntos cardinales. Está en el mantenimiento pernicioso de dos de esos mismos ingredientes que usted menciona y que dice no estar dispuesto a negociar: un sistema defectuoso y disfuncional, y una revolución acabada por la sed de poder de su propio mentor al que usted representa.

Cuba tiene que cambiar para que podamos, como usted dijo refiriéndose a EEUU, construir “una relación respetuosa y perdurable” entre todos los ciudadanos sin distingos las creencias religiosas e ideologías políticas. Fue “con todos y para el bien de todos” la sociedad por la que se inmoló el más grande de los cubanos que ustedes mencionan a conveniencia.

Cuba está llena de problemas sin resolver que se han acumulado por más de seis décadas, porque ustedes no han elegido otro camino que el sufrimiento del pueblo al que aspiran a seguir sacrificando. Ustedes son la reacción y el inmovilismo, la revolución, el cambio lo están haciendo en Cuba las nuevas generaciones en las calles y barrios pobres de Santiago, de Cárdenas, de San Isidro y de todo el país. No es en el Parlamento Cubano donde se va a decidir el futuro de Cuba, ellos están tan ocupados en remendar el actual desastre, que aún no perciben que la mentalidad del país está cambiando y que el despertar de toda Cuba ya es inevitable.

 

Tomado del perfil en Facebook Galería de sueños, de Roberto Ruiz Rebó