Pedro Pichardo: "Dejar Cuba fue la mejor decisión de mi vida"

El cubano, actual campeón olímpico de Tokio por Portugal, explicó cómo su única manera para progresar fue el exilio
Pichardo
 

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El cubano-portugués Pedro Pablo Pichardo acaba de colgarse la medalla de oro del triple salto en los Juegos Olímpicos de Tokio y así confirmó que la única manera que tenía para progresar era el exilio.

En 2017 desertó de la delegación cubana, cansado de que le impusieran dónde y con quién entrenarse y ahora ganó el oro para su patria de adopción. El segundo título olímpico de Portugal en la historia del salto triple.

"En Cuba, no tienes opción. Si no formas parte del equipo nacional que entrena en La Habana, no puedes ser un gran atleta. Era obligatorio, si no estás allí y entrenas con sus entrenadores, no eres bueno, no viajas y no compites", dijo tras años, refugiado en Europa.

Así contaba como efectuaba los entrenamientos en Cuba, aunque era un atleta de alto rendimiento: “Dormía en el suelo, en las gradas del estadio, me daban un poco de pan con café. No lo soportaba más”. En medio de eso, la Federación de Atletismo lo castigaba en 2014 con un año separado de la élite.

"Fueron varios problemas que tuve que soportar, hasta que decidí salir de Cuba (…) Fue triste y doloroso no participar en campeonatos internacionales, pero no lamento haber dejado Cuba, fue la mejor decisión de mi vida", afirmaba luego desde Portugal.

Tras su escape en Stuttgart, Pichardo se trasladó a Portugal y no demoró mucho en encontrar un club al que representar, el Benfica. En 2017 recibía la ciudadanía portuguesa y un año después ganaba para ese país la Liga de Diamante.

"Quiero mostrar mi reconocimiento a los portugueses con medallas y trofeos. Creo que es la mejor manera de agradecerles por todo lo que están haciendo por mí", aseguraba. Algo que acaba de conseguir con récord nacional incluido, devolviéndole la cima a Portugal después de 13 años.