Oleada de críticas al béisbol cubano tras la eliminación en el Premier 12

 

Los Reyes de España deben haber confirmado en La Habana  la gran cultura del debate que se ha desarrollado entre los cubanos… en el béisbol.

“No me hablen más de pelota” se pegó en su gorra  un aficionado, antes de entrar a la fábrica de refrescos donde trabaja cerca del Estadio Latinoamericano. Justamente en las afueras del estadio, ADN Cuba entrevistó a numerosos aficionados tras asistir a uno de los partidos recientes de Industriales.

Y como en la Isla caribeña todo el mundo se cree manager, cada cual considera tener su verdad absoluta sobre “los factores objetivos y subjetivos” que enfrenta el béisbol “en el momento histórico que vivimos”.

Hasta tal punto llega la tragicomedia de la pelota nacional, que la prensa deportiva busca a “Pánfilo”, el popular humorista sobre las penurias de los cubanos, para que ofrezca sus reflexiones “serias” sobre el deporte nacional, como si fuera  el entrañable Juan Ealo. En esta carrera desenfrenada por los “clicks”, los “Me gusta” y los “Comparte”, todo vale. Y en un mismo saco se puede meter una tonelada de razones socio-políticas y económicas en torno al deporte nacional que las marfiladas tácticas de un director técnico en una situación clave.

Mientras, dentro de unas horas, en Tokio, se definirán los primeros lugares del II torneo Premier 12, con el boleto olímpico de América -imposible para Cuba pero al parecer posible para México-, los lamentos cubanos inundan los predios beisboleros. Disgustos y críticas igualitas a las del año pasado, y antepasado, y a las de un lustro atrás, e incluso a las de hace una década.

La gente culpa a los “japoneses” Gracial, Despaigne y Moinelo. Que si les falta interés con la selección nacional. Que no es lo mismo yenes que CUP. No creo sea esa la razón. Habría que preguntarse si estos jugadores dedicaron el tiempo  necesario a estudiar a los pitchers y bateadores que enfrentarían en el Grupo C de Seúl o se durmieron en sus laureles de peloteros destacados en la pelota japonesa.

La faena de estos beisbolistas en las principales competencias de su equipo nacional podría arruinar la letra de los contratos profesionales concertados por el INDER. Lo importante aquí no es participar sino contribuir a ganar con el equipo nacional. Y ha ocurrido todo lo contrario.

Pero Cuba no ha perdido completamente sus ilusiones. En marzo habrá un Preolímpico de las Américas, en Arizona (EEUU), y semanas después, el último Preolímpico (mundial) en Taiwán, por lo que aún pueden soñar con Tokio 2020. En Arizona, el gran favorito será Estados Unidos, si no clasifica ahora.

Lamentablemente, este 2019 podría definirse como el peor año internacional del béisbol cubano, tampoco pródigo en otras categorías juveniles y escolares, mientras por el aeropuerto cubano continúa la sangría de talentos de las manos de sus padres entre los que se incluyen otroras representantes del “triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava”.

Apaleado por los universitarios estadounidenses, vencido por primera vez en la vida en una serie con Nicaragua, humillado con el sexto lugar en los Juegos Panamericanos de Lima y, ahora, eliminado de la primera ronda del Premier 12, donde sólo se anotaron tres carreras en 24 entradas y no se dieron extrabases en tres juegos, el béisbol cubano hizo historia este año. Una triste historia.
 
No olvidar que el contexto empezó a cambiar hace justamente 20 años, cuando los profesionales comenzaron a irrumpir en los torneos donde Cuba solía pasearse.

“Hay que llamar a los jugadores que tenemos en las Grandes Ligas”, dice uno de los entrevistados por ADN Cuba. Tampoco es esa la solución, porque los demás conjuntos, México incluido, no contaron con sus principales figuras debido  a la prohibición de las Grandes Ligas. Además, ni siquiera pudieron convocar a otros estelares porque en estos momentos se desarrollan en sus países las ligas invernales cuyos campeones asistirán en febrero a la Serie del Caribe en Puerto Rico.

Con las declaraciones de los managers cubanos y de algunos periodistas, antes y después de estos eventos, Pánfilo bien podría hacer el libreto de su próximo programa. En resumen, hay que coincidir con una frase del Granma en estos días: “la pelota se parece a nuestro país”.