Iraq exige a Estados Unidos que retire sus tropas
El parlamento iraquí aprobó hoy una moción que exige la retirada. Washington no tiene intenciones de hacerlo y se resiste. Los iraníes presionan del otro lado de la frontera
 

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El primer ministro iraquí Adel Abdel Mahdi pidió hoy a Washington que retire sus tropas de Iraq, tal y como lo reclamó el parlamento de esa nación asiática este 10 de enero.

Mahdi hizo saber la decisión del Legislativo al secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, a quien pidió envié una delegación para pactar los detalles de la retirada.

Desde que Washington mató en un ataque con drones en Bagdad al poderoso general iraní Qasem Soleimani y a su lugarteniente iraquí, Abu Mehdi al Muhandis, el sentimiento antiestadounidense creció en el país y las autoridades toman cada vez más distancia con su aliado y se acercan más a Irán, enemigo acérrimo de Washington.

El Parlamento iraquí ya ha votado a favor de la expulsión de cinco mil 200 soldados estadounidenses desplegados en Iraq, a la que seguirá probablemente la salida de los efectivos de otros 75 países, miembros de la coalición antiyihadista liderada por Washington.

Oficialmente, Washington asegura que no tiene ningún plan de retirada. Pero las autoridades iraquíes exigen que las tropas estadounidenses se replieguen cuanto antes porque han “violado la soberanía” del país, refiriéndose al ataque que mató a Soleimani, pero también a un bombardeo contra una base iraquí en el que murieron 25 milicianos proiraníes días antes.

La semana pasada Estados Unidos había anunciado el envío de tres mil tropas adicionales al Medio Oriente luego de que grupos pro-iraníes y personas contrariadas por la presencia norteamericana en la zona, protestaran ante su embajada en Bagdad y ganaran acceso a áreas restringidas.

Políticos estadounidenses y especialistas en Medio Oriente aseguran que la decisión de retirar las tropas podría dar esperanzas a los grupos islamistas, en especial los remanentes de ISIS, y ofrecer otra oportunidad a Rusia y China para aumentar su influencia sobre Irak.

Bagdad recibe presiones de los iraníes, quienes tienen una comunidad chiita afín en la rica provincia de Basora, con miembros en la élite política iraquí, luego de que Trump decidiera asesinar al general Soleimani, quien estaba de visita en Iraq.

Teherán respondió al asesinato con un bombardeo sobre dos bases estadounidenses, a lo que Trump contestó con un discurso en el que anunció nuevas sanciones económicas sobre Irán, medida que fue vista por los especialistas como una respuesta mesurada para evitar la guerra.