El fracaso total de la soberanía alimentaria y la política de expropiación de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela
En 2007 Hugo Chávez impulsó un programa para que el Estado produjera los alimentos de los venezolanos, pero resultó en un rotundo fracaso
El expresidente Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Foto: Internet

Luego de 13 años de que el chavismo tomó las riendas de buena parte de la producción de alimentos en Venezuela, porque quería, dijo, afianzar la seguridad alimentaria, el descalabro ahora es más evidente que nunca: en 2019 la oferta de alimentos apenas representó 54 por ciento de las necesidades de calorías y 52 por ciento de las de proteínas requeridas por una persona.

Así lo reveló un amplio reportaje publicado este martes por el portal argentino de noticias Infobae, que además detalló las razones por las cuales el experimento socialista de Hugo Chávez, que expropió empresas del sector de alimentos para asegurar la comida de la gente, terminó en un rotundo y colosal fracaso.

Para alcanzar la seguridad alimentaria, el entonces presidente Hugo Chávez anunció en 2007 la puesta en marcha de un plan que redujo al sector privado y aumentó el peso del Estado en todas las áreas de la producción y distribución de alimentos, mediante la expropiación y control de empresas.

El Gobierno se hizo con el control de la producción de café tras arrebatar la administración de importantes empresas en el ramo, como Fama de América y Café Madrid, y comenzó a gestionar 11 centrales azucareras de los 17 que existían en el país.

 

 

También asumió el manejo de dos empresas lácteas, cuatro compañías en el área de la pesca y pasó a controlar un conjunto de fábricas del mercado de harina de maíz precocida, detalló el reporte.

En total, entre 2007 y 2012, el Estado tomó el control de 26 empresas en el sector de alimentos y fundó compañías de helados, sardinas y atún. Además, expropió silos, empaquetadoras, centros de acopio y seis millones de hectáreas a “los terratenientes” para asegurar la producción de arroz, carne y leche, revelo el informe.

Todo eso, bajo el argumento legal de que “es deber del Estado garantizar la soberanía y seguridad alimentaria de la población”.

Pero el plan de Chávez se estrelló contra la pared de la realidad.

La producción per cápita de la industria de alimentos declinó, en promedio, 7,3% cada año durante el período 2008-2017, según Alejandro Gutiérrez, consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Las empresas expropiadas en rubros como café y azúcar comenzaron a emplear una mínima porción de la capacidad instalada y la producción comenzó a descender rápidamente, de acuerdo con un estudio de Transparencia Venezuela, citado por el portal.

 

 

Fama de América, una emblemática empresa en el mercado de café produjo en 2009, año en que fue expropiada, 18.600 toneladas de café y en 2015 la producción había caído 87%, a tan solo 2.500 toneladas.

En el caso de las centrales azucareras en manos del Gobierno en 2016 la mayoría no estaban operativos y solo procesaron 2% de la caña de azúcar disponible, explicó Infobae.

El descalabro tuvo que ver con la lección nunca aprendida por los regímenes totalitarios, a pesar de los varios ejemplos dados por la historia: se selecciona a gente al frente de esas aventuras no por su capacidad técnica sino por pura lealtad política.

Además, como también suele pasar, el manejo de las finanzas de las compañías fue todo menos transparente, y hubo un crecimiento desproporcionado del número de trabajadores y precios controlados que no reportaban rentabilidad.

Y por si fuera poco, sucedió también que el Estado cubrió las pérdidas de las empresas públicas, hubo pocos incentivos para reducir costos, obtener ganancias y no aumentar el número de empleados por objetivos políticos. Todo eso se cuenta en pasado pero sigue sucediendo actualmente en Venezuela.

 

 

“Las empresas agroindustriales públicas han tenido pérdidas económicas y la mayoría de ellas se encuentran paralizadas por falta de materia prima, equipos dañados, ausentismo laboral y fallas en el servicio eléctrico”, señala Alejandro Gutiérrez en un análisis sobre el sistema alimentario del país.

De modo que, en 2019 la oferta de alimentos en Venezuela apenas representó 54 por ciento de las necesidades de calorías y 52 por ciento de las de proteínas, de acuerdo con la Red Agroalimentaria de Venezuela.

Según el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones, el 60% de los hogares redujo el tamaño de la porción de sus comidas.

Después de trece años de haber iniciado el plan para alcanzar la soberanía alimentaria, buena parte de los alimentos que reparte el Gobierno son comprados a México y Turquía, finalizó el reporte.