Rescatan a una bebé que fue lanzada al río Grande por traficantes

La niña y su madre es una de entre miles que están llegando en masa a la frontera a pesar de las advertencias del gobierno de Joe Biden de que no vengan a Estados Unidos, pues serán devueltos a sus países.
Río Grande-Niña
 

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Autoridades fronterizas de Estados Unidos rescataron a una bebé de seis meses en el río Grande, luego de que traficantes de personas la arrojaran allí, informaron medios texanos.

Todo ocurrió el 16 de marzo de 2021. Según el comunicado del Departamento de Seguridad Pública de Texas, un grupo de operaciones especiales en el sur del estado fue quien halló a la niña en Roma, uno de los puntos del sector Valle del Río Grande por los que está llegando la mayoría de los inmigrantes que están siendo detenidos en la frontera.

Explican que la madre de la niña había sido agredida en México, también por traficantes, y que como resultado quedó con una pierna rota.

Esta familia es una entre miles que están llegando en masa a la frontera a pesar de las advertencias del gobierno de Joe Biden de que no vengan a Estados Unidos, pues serán devueltos a sus países.

En febrero, el número de personas detenidas en la frontera fue el más alto del año fiscal: más de 100 000 personas, un 28% más de lo que contabilizaron en enero. Y las autoridades no esperan que este número baje en los próximos meses.

Como medida para desalentar la llegada de inmigrantes, funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) han advertido que desde marzo comenzaron a implementar el Título 42, que instauró el gobierno de Trump como consecuencia de la pandemia. Bajo esa política, más de 70 000 personas habían sido expulsadas en febrero.

Este jueves, el presidente Joe Biden criticó a México por "negarse a acoger" a algunas de las familias migrantes que Estados Unidos deporta inmediatamente amparándose en la pandemia, en aparente referencia a una ley mexicana que ha provocado que no acepte ciertas expulsiones en parte de la frontera.

"Estamos negociando con el presidente de México, creo que vamos a ver un cambio, todos (los migrantes indocumentados) deberían poder ser devueltos", afirmó.

Migrantes centroamericanos deportados hablan con autoridades mientras permanecen instalados en una plaza pública hoy, en Reynosa, estado Tamaulipas (México). EFE

Migrantes centroamericanos deportados hablan con autoridades mientras permanecen instalados en una plaza pública hoy, en Reynosa, estado Tamaulipas (México). EFE

En la otra orilla

 

“Ya tengo 15 días aquí en Reynosa, la estamos pasando un poco mal por el frío y durmiendo en el piso. Es duro porque uno anda con los niños. Uno piensa en ellos porque la verdad es que ellos no tienen la culpa de andar aquí. Son decisiones que uno las toma sin consultarles”, expresó a Efe el salvadoreño Salvador Ernesto Alvarado.

Alrededor de 200 migrantes centroamericanos que fueron deportados por Estados Unidos pasan estos días hacinados en una plaza pública del municipio fronterizo de Reynosa, en el estado mexicano de Tamaulipas, un reflejo de la reciente ola migratoria que azota la región.

Salvador salió de su país con su esposa y sus dos hijos, un menor de 12 años y una niña de 7, ante el temor de perder la vida amenazado por pandillas.

“Nosotros prácticamente venimos huyendo de la delincuencia. Yo tenía mi casita, pero las pandillas querían que colaborara con ellos y que mi hijo trabajara como vigilante para que estuvieran protegidos. Como no lo hicimos un día nos quemaron la casa y mi esposa sufrió quemaduras en el brazo al querer salvar a los niños”, subrayó el migrante.

Este jueves se abrió un albergue provisional después de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pidiera a las autoridades estatales otorgar atención humanitaria de forma urgente a los migrantes.

Señaló que llegó a Reynosa hace dos días con su hijo de siete años y desde entonces dormía en los bancos de una plaza pública.

“Pero en realidad no se puede dormir, estamos con temor cuidándonos de los maleantes. Ya ve que abundan en todos lados las maras y pandillas, hay que cuidarse”, comentó.

Como él, muchos migrantes ven con reticencia ir hacia un albergue público porque tienen la esperanza de que pronto las autoridades estadounidenses les dejen cruzar para seguir su solicitud de asilo allá.