La inflación de EEUU se dispara a su nivel más alto desde 2008

El precio de los alimentos frescos subió un 2,4% sólo en un mes, la mayor alza nada menos que desde 1974, y otros productos siguen el mismo camino. Los economistas están preocupados.
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Estados Unidos se recalienta. El precio de los alimentos frescos subió un 2,4% sólo en un mes, la mayor alza nada menos que desde 1974, cuando la crisis del petróleo creó una “estanflación” —una combinación de recesión e inflación— que aún hoy provoca sudores fríos a muchos economistas.

Los coches de segunda mano se dispararon un 10%, en lo que constituye el aumento más grande desde que existen estadísticas. Los billetes de avión, el 9,6%. Y el alquiler de coches, el 92%.

Así que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se ha colocado en el 4,2%, su nivel más alto en trece años. El dato ha pulverizado las previsiones de los expertos, y ha puesto en cuestión la teoría de la Reserva Federal y del Gobierno de Joe Biden de que, a pesar del estímulo fiscal y monetario, la estabilidad de precios en Estados Unidos no está amenazada.

La mayor parte de Wall Street no compra esa idea, y los índices de las grandes empresas (el Dow Jones, en S&P500 y el NASDAQ), registraban caídas de entre el 1,2% y el 2,1% a falta de dos horas para el cierre de la sesión.

Desde el pasado noviembre, la rentabilidad de la deuda estadounidense ha subido casi ocho décimas de punto porcentual, en un claro endurecimiento de las condiciones monetarias contra el que poco han podido hacer las gigantescas inyecciones de liquidez llevadas a cabo por la Reserva Federal.

No obstante, lo peor aún está por llegar. “En los próximos meses, los efectos de base en curso, los aumentos de precios derivados de la reapertura de la economía y la transmisión de los precios más altos provocados por los cuellos de botella de la cadena de suministro deberían impulsar una mayor inflación”, asegura Kathy Bostjancic, economista jefe de Oxford Economics para EEUU a El Economista.

Por ahora, la subida de la inflación y sus posibles consecuencias están 'tumbando' a los índices de Wall Street. Además, el interés del bono de EEUU a 10 años escala hasta el 1,68%, mientras que la deuda europea también se ve arrastrada. El bono español a 10 años ha superado el 0,55% de interés.

 

Todos los componentes suben

 

Aunque los precios de la energía se han disparado, el IPC subyacente (no pondera energía ni alimentos sin procesar) también ha subido con gran intensidad hasta alcanzar el 3% interanual, aunque el dato mensual tampoco tiene desperdicio: “El índice que analiza todos los artículos menos alimentos y energía aumentó un 0,9% mensual en abril, su mayor aumento mensual desde abril de 1982”.

Todo está subiendo de precio de en EEUU con la reapertura de la economía y la vuelta a las calles de unos consumidores que están empezando a gastar el exceso de ahorro acumulado durante la crisis. Casi todos los índices de componentes principales en los que se divide el dato de IPC aumentaron de forma importante en abril. Junto con el índice de automóviles y camiones usados (+21% interanual), los índices de vivienda (rentas imputadas y alquileres), ocio, seguros de vehículos de motor y mobiliario y operaciones para el hogar se encuentran entre los índices con un gran impacto en el aumento general, sentencia la nota del BLS.

Hay algunos casos muy curiosos que representan a la perfección un poco lo que está pasando en muchos sectores que tiene problemas para cubrir la demanda. El problema es particularmente evidente para las empresas de alquiler de coches.

Estas redujeron sus flotas de vehículos al comienzo de la pandemia porque la demanda se desplomó y las empresas necesitaban liquidez. Ahora están siendo invadidas por clientes y no están logrando aumentar las flotas lo suficientemente rápido.

La inflación seguirá subiendo durante este año. Por un lado, el precio del petróleo (y de casi todas las materias primas) se mantiene al alza, impulsando el coste de los combustibles, una tendencia que se verá agravada tras el ciberataque que ha afectado a la red de oleoductos del país.

Por otro, las cadenas de suministro presentan problemas para hacer frente a la demanda repentina que se está generando durante la recuperación económica, lo que está disparando el coste del transporte marítimo y generando cuellos de botella en la producción.

 

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