Estados Unidos supera las 40 mil 600 muertes por la COVID-19

Mientras las estadísticas avanzan, algunos estados han empezado a dar pasos hacia una apertura. Datos indican que Nueva York ha sobrepasado el punto más alto de contagios
Fachada de edificio en Nueva York con enorme bandera de Estados Unidos. Foto: Bloomberg
 

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Este domingo, los decesos por la COVID-19 en Estados Unidos totalizaron 40 mil 683 y los casos confirmados de coronavirus 759 mil 786, números que lo posicionan como el país más afectado en el mundo por la pandemia, de acuerdo con las cifras de la Universidad Johns Hopkins.

Todo esto mientras estados como Texas se preparan para poner en marcha las primeras medidas que les permitan avanzar paulatinamente hacia la reapertura de actividades tras el confinamiento ordenado por los gobernadores para evitar la propagación de la pandemia.

En el caso de Nueva York, el gobernador Andrew Cuomo indicó este domingo que los indicadores apuntan a que el estado ha sobrepasado el punto más alto de los casos del coronavirus y que ya está en descenso.

El estado sigue siendo el epicentro de la epidemia del coronavirus en el país, con 18 mil 298 muertes y 242 mil 786 casos de contagio, según cifras de NBC News.

“Todavía hay muchos casos, pero menos”, indicó Cuomo en una conferencia de prensa donde dijo que hubo 507 muertos adicionales el domingo frente a los 540 del día anterior.

Según Cuomo, por tercer día consecutivo ha habido una merma en las hospitalizaciones, que en este momento registran 16 mil personas, comparado con los 18 mil 000 que hubo en su momento más alto.

“Hemos pasado el pico, y todo indica que en este punto estamos en descenso”, dijo Cuomo durante una conferencia de prensa, pero advirtió que la continuidad de esa tendencia depende de las acciones que se tomen.

El gobernador también anunció que el Departamento de Salud de Nueva York empezará esta próxima semana a realizar pruebas de anticuerpos del nuevo coronavirus a gran escala para poder saber por primera vez qué porcentaje de la población ha tenido la enfermedad, una “primera instantánea real” que debe ayudar a tomar decisiones para reabrir la economía.

Mientras las estadísticas de contagios avanzan, otros estados han empezado a mostrarse a favor de ablandar las medidas para garantizar el distanciamiento social, que incluyeron el cierre de establecimientos no esenciales y restricciones para los desplazamientos.

 

Texas, liderado por el gobernador republicano Greg Abbott, será uno de los primeros en implementar esta semana órdenes ejecutivas anunciadas el viernes que apuntan a reanudar gradualmente las actividades de negocios que podrán ofrecer servicio de recogida o domicilios y a la reapertura de los parques estatales guardando ciertas medidas de precaución, al tiempo que se mantienen suspendidas las clases en las escuelas e instituciones de educación superior.

La vuelta a la normalidad ha sido motivo de controversia, ya que mientras grupos conservadores han convocado a manifestaciones en distintos puntos del país en contra de la cuarentena y alegando su derecho a la libertad, los gobernadores de los estados más golpeados se han mostrado cautos ante esa posibilidad.

Una encuesta difundida este domingo por NBC News y The Wall Street Journal reveló que un 58% de 900 electores consultados entre el 13 y el 15 de abril pasados admitió que le preocupa que el país avance demasiado rápido hacia flexibilizar las restricciones para frenar la pandemia frente un 32% al que le preocupa que se demore demasiado el confinamiento.

Hasta ahora distintos gobernadores han anunciado alianzas que permitan diseñar planes conjuntos para reabrir sus economías, aunque no han anticipado un calendario.

Este domingo, el vicepresidente Mike Pence aseguró que “nadie” quiere más la reapertura del país que el presidente Donald Trump, quien el pasado jueves anunció un plan de reapertura económica y social cuya puesta en marcha dejó en manos de los gobernadores.

 

 

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