Yo también quiero una S.A, pero sin Castros y sin Comunismo
Con solo liberar al emprendimiento del cubano y garantizarlo legalmente, ya veríamos un cambio descomunal en nuestra economía
Yo también quiero una S.A, pero sin Castros y sin Comunismo
 

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Comenzando la década del 90, ya prácticamente no hay campo socialista y se ve a las claras que el Mundo es otro. La dirección cubana públicamente cacarea que dará continuidad  al mismo modelo, pero en el fondo empieza a buscar fórmulas societarias internacionales. Nacen compañías de capital cubano offshore, principalmente en Panamá y en menor escala Bahamas, Islas Vírgenes y otros paraísos fiscales.

Estas compañías se creaban anónimas y por acciones, siempre con probados funcionarios de una fidelidad sin límites. Sus directores, casi siempre, eran prestanombres de los bufetes legales de esos países donde se constituían

De estas compañías, se destacó Cimex, S.A, quien hábilmente se convirtió en un holding de empresas, que se subordinaban, pero a su vez eran compañías anónimas independientes, los casos de Havanautos S.A, Coral Negro S.A, Fincimex S.A, la flamante Havanatur S.A y otras muchas, las cuales demostraron que otra economía era posible con muy pequeñas concesiones del gobierno.

Si bien los resultados de esta nueva estrategia beneficiaban la economía y al pueblo en grado muy limitado y al final sus resultados los controlaba el dueño mayor., la Comisión Central de Divisas y el Consejo de Ministros nunca dejaron de acosar a Cimex, S.A por todos sus flancos, hasta que al final los militares se hicieron de ella para nunca ser lo que fue, ni por asomo.

Como empresas de capital “cubano” , constituidas en pabellones legales extranjeros, hubo otros esquemas y otras muchas empresas.

Anterior a este movimiento societario offshore de la década del 90, había el antecedente de la posibilidad de creación de empresas mixtas cubanas al amparo del Decreto Ley 50 de 1982. Hubo algunos intentos de diversificarlas en la economía en general, pero en la realidad solo tuvieron alguna vida con los negocios de hoteles y la naciente industria del Turismo. Las cadenas hoteleras internacionales han apostado por Cuba, siempre pateadas en su participación y con bastantes inconvenientes en recibir lo que legítimamente les pertenecía. Los inversores extranjeros siempre con minoría societaria y sin dominio, legalmente hablando, sobre la propiedad.

También fueron naciendo algunas empresas cubanas S.A, tales como Copextel, Cubalse y otras de los sectores emergentes, constituidas y registradas en el Ministerio de Justicia., todas al amparo de las formulaciones del vigente  Código de Comercio Español.

El Mundo se puso complicado con la investigación y sanción por el lavado de dinero y las economías oscuras, lo que trajo como consecuencia que la mayoría de los esquemas societarios offshore de Cuba se replicaron en compañías cubanas, anotadas en el Registro Cubano de Compañías Anónimas.

Hubo otras formas que pudieran llamarse empresariales con las cooperativas de producción agropecuaria y las de crédito y servicio, más de lo mismo, se empeñaron en acabar con los campesinos independientes, propietarios de pequeñas extensiones de tierra, para nunca tener resultados ni comida para el pueblo.

2000-2020 Este período ha sido de aperturas de Mercados Libres campesinos, licencias controladas de cuentapropistas, pero cada vez que las fuerzas productivas privadas asomaban la cabeza, venían las operaciones policiales contra los masetas, acaparadores, coleros, mulas, o cualquiera que hubiese acumulado una cantidad de dinero superior a la pobreza media de los cubanos.

Ahora que les hace falta la plata, que han caído en una profunda crisis, hablan hasta de inversión de Cubanos que viven en el exterior.  No es la primera vez que engañan a un Español, Canadiense, Mexicano o Brasileño para hacer una gran inversión en Cuba.

Tienen engavetada una Ley de compañías anónimas cubanas, el susto es grande, le tienen un miedo enorme a definir los tipos de propiedad vinculadas al mundo societario. Hace 38 años nació el Decreto Ley 50, los abogados serios, los empresarios extranjeros, los cubanos que entendemos del tema sabemos que carecen de garantías legales. Bien saben que no hay respeto por las compañías extranjeras, cuando se les atraviesan las desaparecen y esgrimen cualquier pretexto, incluso pregonan que son males necesarios.

Desde que les quitemos el poder deberíamos promover y rescatar el viejo Código de Comercio Español, es un instrumento Legal vigente con una increíble claridad en como constituir una compañía anónima por acciones, definiendo con claridad que los accionistas pueden ser personas naturales o Jurídicas, sin distinción de nacionalidad o propósito.

También nos merecemos poder crear personalidades jurídicas , capital cubano es el de cualquier natural de Cuba no solo de los de ciertos apellidos y linajes.

Sigo diciendo que con solo liberar al emprendimiento del cubano y garantizarlo legalmente, ya veríamos un cambio descomunal en nuestra economía, pero por supuesto esto solo se logra sin los Castros y sin Comunismo.

Escrito por Manuel Milanés

Manuel Milanés. Licenciado en Economía de la Universidad de la Habana. Empresario, Economista y Anticomunista.