Esto lo escribo a ciegas: A propósito de las protestas por la libertad

El mundo debe saber que el régimen cubano no se quiere ir. Están aferrados al poder. Son una plaga mala, una sarna, una garrapata. Media Cuba en la calle protestando, gritando abajo la dictadura y ellos como si nada
 

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Miedo, desolación, ira, enojo. Esto soy yo: un hombre en estado de alerta. Un ser vivo que respira y transpira libertad. Así estoy desde que el pueblo de Cuba decidió salir a la calle a protestar, a decir que ya se acabó.

Imaginen que yo estaba en la playa, solo, fumando un cigarro, y mi novia me envía una directa y me dice que la vea con urgencia. Cuando entré al video… ¡Boom! El pueblo de San Antonio de los Baños se había lanzado a la calle, y yo eché a llorar.

Un rato después mi novia me dice que en Santiago de Cuba también habían salido a protestar, entonces lo supe, la isla había despertado. Sabía que no le quedaba mucho tiempo al Internet por eso me preparé psicológicamente. Así que escribo este texto sabiendo que en algún momento podrá ser publicado fuera de Cuba. También sé que corro el riesgo de ser encarcelado por escribir desde dentro de la isla en estos momentos, pero más riesgo están corriendo ahora mismo los que están en la calle protestando, así que este es mi aporte.

El mundo debe saber que el régimen cubano está mintiendo, siempre lo ha hecho, solo que esta vez lo están haciendo con un papel pegado en la frente que dice: “Somos mentirosos y qué”.

El mundo debe saber que el régimen cubano no se quiere ir. Están aferrados al poder. Son una plaga mala, una sarna, una garrapata. Media Cuba en la calle protestando, gritando abajo la dictadura y ellos como si nada, echándole la culpa a los cortes eléctricos y al bloqueo.

El presidente Díaz-Canel dijo que el daba su vida por la “revolución”, y es que, para ellos, la “revolución” está por encima del pueblo cubano, está por encima de sus derechos humanos, de su libertad.

En estos momentos pienso en las consecuencias de ser uno de los disidentes que ha sufrido y sufre la represión política. Pienso en mi novia que está lejos, en mis padres. Pienso que de un momento a otro se aparece la Seguridad del Estado para arrestarme y desaparecerme.

Porque no importa que yo viva lejos de las manifestaciones y que hasta ahora esté tranquilo en mi casa. Vivo con el miedo de sufrir la consecuencia de ser un hombre que lleva varios años exigiendo la libertad de Cuba. Vivo con el miedo de que me den un tiro si salgo a visitar a un amigo, o a comprar el pan. Porque el comunismo mata.

Mientras tanto Cuba es una caldera, y es que se lo advertimos al régimen: cuando el país estalle va a implosionar. No lo van a poder contener, y ellos lo sabían, pero no les importó. Por eso reprimen y quedan grabados en fotos y videos que esperan su momento para ser publicados como este texto.

Les digo que no puedo ver el Noticiero Nacional, ni Russia Today, ni TeleSur. Todos mienten con mucho descaro. Tratan de crear una matriz de opinión para poder tener de su lado a ese sector de la población que aún cree en la “revolución”. Así que trato de sobrevivir al corte de internet y a la desinformación, leyendo.

Sé que mientras termino este texto hay cubanos y cubanas, que están ahora en la calle exigiendo un país nuevo, un país democrático, plural, y rezo por ellos, porque no les suceda nada.

Cuba es un país casi sin comida ni medicinas, con un sistema de salud colapsado, en medio de una pandemia, un estallido social, y sin internet. El régimen debería ser sensato y permitir una intervención humanitaria. Mientras no lo haga, las manifestaciones no se van a apagar, sino que se van a extender, esto no lo para nadie.

Solo espero que el mundo siga allá afuera empujando junto a nosotros. Los necesitamos más que nunca.

Escrito por Ariel Maceo Téllez