Cuba: el pueblo y el mar
El próximo 8 de abril se "celebra" en Cuba el día de la industria pesquera...  
Cuba: el pueblo y el mar

El próximo 8 de abril se "celebra" en Cuba el día de la industria pesquera...  

Como sacado de un libro del más puro surrealismo, el pueblo cubano, a pesar de vivir en un archipiélago, si no es el que menos pescado consume en el mundo, está muy cerca de serlo, y por más que se esfuerce para revertir esa situación, el Decreto-Ley 164 «Reglamento de Pesca» aprobado por el Consejo de Estado de la República de Cuba en 1996, no se lo permite.

Hace apenas unos años Jamanitas, ubicado en el oeste de La Habana, era un barrio de pescadores, hoy apenas quedan algunos temerarios, que a pesar del acoso de la policía y los inspectores, se atreven a salir al mar en embarcaciones rudimentarias y con métodos de pesca artesanal, para autoconsumo y alguna que otra venta.

El escenario de Jamanitas no es exclusivo de esa localidad, a lo largo del país la situación es la misma, el gobierno no le permite al pueblo pescar, a excepción de quienes posean un carnet para esa actividad o lo hagan desde la orilla y empleen exclusivamente un sedal. Aquellos que sean atrapados violando el Decreto-Ley 164, puede sufrir incluso, privación de libertad hasta por tres años. En muchos casos a esta sanción se le suman multas por valor de 3000 pesos y el decomiso de botes y equipos de pesca.

Pesca rudimentaria en Cuba

Hace unos días en la estación de policía de Siboney, en el municipio Playa, se le impuso una multa de 2000 pesos a un pescador que decidió salir a la calle con algunos pescados en un carretón.

Desde el 27 de marzo los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular debaten una nueva Ley de Pesca con la que buscan “establecer regulaciones para el adecuado ordenamiento, administración y control de la pesca, en función de la conservación y el aprovechamiento racional de los recursos hidrobiológicos en las aguas marítimas, fluviales y lacustres de Cuba”. Los debates se extenderán hasta el 3 de abril.

En los últimos días mucho se ha dicho sobre la escasez de alimentos en las tiendas estales: no hay aceite, no hay pollo, no hay huevos… Para el que no está familiarizado con el tema, es oportuno aclarar que en Cuba todas las tiendas son propiedad del Estado. Ahora bien, más allá de que muchos analistas afirmen que la economía cubana se encuentra pasando por una profunda crisis, algo que no es nada nuevo, y obviando que bajo la administración comunista la escasez se ha vuelto endémica, cabe preguntar: ¿Cuáles son las razones por las que el gobierno le prohíbe al pueblo la pesca? ¿Por qué en las pescaderías casi nunca hay pescados? ¿Por qué no hay pescaderías particulares? ¿Acaso tendrá esto algo que ver con que el gobierno tiene la necesidad de que el pueblo dependa de él?

Cuales quiera que sean las respuestas a estas interrogantes, el escenario está como para creer, que si en lugar de Cuba se tratara de Antártida, el gobierno comunista serían capaces de hacer que escaseara el hielo.

¿La situación de los pecados está difícil? Pues con las langostas y los camarones es peor. Pero, mientras las fotos de los hijos de los dirigentes del país consumiendo estos mariscos recorren el mundo, el pueblo no puede comer, vender o comprar ninguno de estos productos, por lo menos no en la manera en que lo haría cual otro ser humano.

El gobierno justifica la veda de los mariscos con la necesidad que tiene el país de buscar divisas en el mercado internacional, y puesto que, por concepto de exportación de langostas y camarones se ingresan 63 millones de dólares anuales, no es errado suponer que muy a pesar de que en la nueva Ley de Pesca se contempla incluir la actividad de "cuentapropista", el consumo de estos mariscos continuarán siendo una opción muy distanciada del pueblo.

Baste mencionar que en la bolsa negra, donde los precios son más accesibles al bolsillo de los cubanos, la libra de camarones ronda los 10 CUC, lo que al cambio vendría siendo el equivalente al salario mínimo, y una cola de langosta fluctúa entre los 2 y los 3 CUC.

Escrito por Abu Duyanah

Escritor y fundador de OnCrítica Ediciones. Periodista en La Voz del Islam en Cuba y en ADN Cuba.