Régimen ve "debilidad" de EEUU en convocatoria a cumbre de democracias

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que Estados Unidos es incapaz de encarar en las Naciones Unidas el "desprestigio y aislamiento" de su política exterior
Bruno Rodríguez, canciller de Cuba
 

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El régimen cubano ve una muestra de “debilidad” de Estados Unidos en la convocatoria de su actual gobierno para una cumbre de democracias la semana entrante, según afirmó este domingo el canciller de la isla, Bruno Rodríguez.

“La convocatoria selectiva a una cumbre que dice ser sobre democracia es muestra de debilidad de EEUU, incapaz de encarar en la ONU el desprestigio y aislamiento de su política exterior”, escribió Rodríguez en su perfil de Twitter.

La crítica del canciller al evento convocado por el presidente estadounidense, Joe Biden, se suma a otras emanadas recientemente desde el oficialismo cubano y el de otras naciones excluidas como China, Rusia, Venezuela y Nicaragua.

La víspera, el director general para Estados Unidos de la Cancillería de Cuba, Carlos Fernández de Cossio, descalificó el evento e ironizó en Twitter que éste será virtual, al igual que, dijo, la democracia en la nación norteña.

“Estados Unidos, donde la democracia es virtual, celebrará una cumbre también virtual dedicada al tema. La lista caprichosa de invitados muestra que se trata de un ejercicio demagógico”, señaló el diplomático, al tiempo que acusó que el evento no resolverá ninguno de los problemas importantes del mundo, ni limpiará “la política exterior desprestigiada” de Washington.

El vocero del régimen cubano Jorge Legañoa también arremetió contra la cumbre de las democracias y la acusó de ser una iniciativa para rehacer el orden político y social mundial a la medida de Estados Unidos.

“Más que soluciones a las principales problemáticas a nivel mundial pareciera que están dibujando un nuevo mapamundi, algo así como la tierra según San Biden. No es casualidad que entre los no invitados estén quienes le han plantado cara a la postura imperial de Washington como China, Rusia, Venezuela, Nicaragua, Cuba y algunos otros”, dijo Legañoa el viernes en su habitual comentario de temas internacionales en el Noticiero Nacional de Televisión.

El periodista oficialista cuestionó que la Casa Blanca “sólo haya invitado a un centenar de naciones” e insinuó que el evento, que se celebrará de manera virtual entre el 9 y el 10 de diciembre, podría ser una invitación para una nueva Guerra Fría.

“Las señales son cada vez más claras. O con Estados Unidos o contra él”, afirmó Legañoa, para quien la cumbre convocada por Biden tiene “un sesgo político importante y que no está diseñada para ayudar en lo más mínimo a los pueblos del planeta”.

Desde su punto de vista, los Estados Unidos no son referencia a nivel mundial en democracia. 

“Su larga experiencia es en golpes de Estado, en asesinato a presidentes, conspiraciones, golpes blandos, guerra económica, judicialización de la política, subversión y todo en nombre de lo que ellos llaman democracia”, aseveró.

Agenda de la cumbre y exclusiones

La cumbre de las democracias se centrará en tres temas: la defensa contra el autoritarismo, la lucha contra la corrupción y la promoción del respeto a los derechos humanos, según ha anunciado la Casa Blanca.

A ella fueron invitados unos 110 países, entre los que destacan los principales aliados occidentales de Estados Unidos.

China no fue invitada, a diferencia de Taiwán, lo que ha motivado la ira del gigante asiático y una oleada de críticas y condenas al evento desde la pasada semana.

Excluida también fueron Rusia y un grupo de naciones con relaciones tradicionales con Estados Unidos, pero que mostraron afinidad política con Donald Trump, como Egipto, Arabia Saudita, Qatar o los Emiratos Árabes Unidos.

Cuba, Nicaragua, Venezuela y los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador) no recibieron invitaciones para la cumbre. Los tres primeros por la naturaleza dictatorial de sus regímenes políticos y los otros por “actividades preocupantes” de sus gobiernos que atentan contra la estabilidad de sus sistemas democráticos, según ha declarado la Casa Blanca.