Otro feminicidio evitable en la región central de Cuba
La víctima y su familia habían alertado a las autoridades del asedio de su expareja, pero ello no evitó que fuese ultimada por éste, quien se entregó luego de cometer el crimen
Cuba debe legislar con urgencia en materia de feminicidios y violencia de género
 

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Mariennys Rodríguez, de 33 años de edad, resultó violada, descuartizada y finalmente decapitada a manos de su expareja Yoel Negrín este 31 de diciembre en el poblado de Jarahueca, Provincia de Sancti Spítirus.

Ambos se reencontraron a la salida del trabajo de la occisa, quien iba acompañada de una vecina y amiga del negocio cuentapropista en que ambas laboraban. Mariennys pidió a ésta que le dejara sola con él “para conversar”.

La amiga ha relatado a familiares y compañeros “del miedo permanente de Mariennys a que llegara ese momento”. Agregó que, gracias a una inexplicable actitud suicida de la víctima, el acto de postrero encaramiento con el agresor le salvó a ella la vida.

Tras el encuentro, víctima y agresor caminaron hacia una zona apartada del poblado, adonde la primera le indicó con un ademán a su amiga “que no se involucrara”.

Con anterioridad, la amenazada y su familia habían dado parte a las autoridades de la posta local de la PNR, y a la de Yaguajay, municipio cabecera, sobre los continuos asedios del examante, con algún historial delictivo y quien siempre andaba armado de un machete.

Ello es típico entre los campesinos cubanos, que todo lo dirimen con su filo, hasta hacerlos brillar lamentablemente en broncas multitudinarias que ocurren algunos fines de semana, entre música de guateques, fiestas rurales y ríos de alcohol, único aliciente contra el tedio en los llamados “círculos sociales”.

Tras ultimar a Mariennys, Yoel cenó esa noche tranquilamente, según cuentan vecinos del lugar, para con posterioridad entregarse.

Los restos de la víctima fueron hallados en el barranco donde el ejecutor la lanzó, luego que él mismo informara a las autoridades a través de un hermano, hijos ambos de un reconocido hombre de campo, Lázaro Negrín.
La fallecida deja una huérfana de 10 años, hija de una relación anterior.