Carta de un dirigente a los humoristas cubano

Queridos compañeros:Espero que sean serios y acepten que los llame compañeros, porque esta revolución nos ha enseñado que todos somos iguales menos los asalariados del imperio, los contrarrevolucionarios, los macetas y los que van de mula a los Estados Unidos.
 

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Queridos compañeros:

Espero que sean serios y acepten que los llame compañeros, porque esta revolución nos ha enseñado que todos somos iguales menos los asalariados del imperio, los contrarrevolucionarios, los macetas y los que van de mula a los Estados Unidos.

Soy un dirigente de este país, y lo digo con orgullo, porque Fidel y la revolución nos han enseñado que debemos estar orgullosos de nuestros defectos. El país puso sobre mis hombros la sagrada responsabilidad de dirigir y uno tiene que dirigir porque el país lo pide, y la revolución lo pide, y el socialismo lo pide también. Así que yo les pido a ustedes que no se burlen más del sagrado deber que pusieron sobre mis hombros.

Sabemos que nos faltan cosas materiales, pero el socialismo es así. Y si uno decide tener todas esas cosas que no necesitamos pero que nos hacen falta, entonces viviríamos en otro sistema que no es el que hemos escogido. Por suerte la revolución nos enseñó a vivir sin esas cosas, pequeñas, silenciosas, con esas yo me quedo, incluso sin materiales, porque el hombre revolucionario es feliz con sus ideas y si tuviera cosas entonces no pensaba en otra cosa que en las cosas materiales. Ya lo dijo el compañero Fidel: “Trincheras de piedra…ha de ser la cama, de piedra la cabecera, la mujer que a mí me quiera, me ha de querer de a de veras”.

Dios y nuestro partido saben que yo no soy de los que me quejo. Soy graduado universitario gracias a la revolución y he participado en todos los trabajos voluntarios, movilizaciones, guardias, reuniones, actos combativos. Es decir, que con lo poco que estudié y las pocas veces que fui a las aulas dedicándole tiempo a las otras mierditas, perdón, tareas, soy graduado universitario gracias a la revolución. Si no llega a ser porque soy revolucionario, nadie me hubiera aprobado para graduarme de ingeniería eléctrica… ¿O era ingeniería mecánica? ¿Tal vez ingeniería industrial? Porque los hombres y los revolucionarios estudiamos cosas fuertes como ingeniería. Las letras son para los pájaros. Con excepción de nuestro héroe nacional José Martí.

Por eso, compañeros chistosos, porque el partido y el pueblo han puesto sobre mis hombros esta tarea histórica y etcétera, les pido que dediquen sus chistes a compañeros más contrarrevolucionarios y antisociales como los cuentapropistas y enemigos. Y déjennos hacer la sagrada tarea que ha puesto sobre nuestros hombros el partido, el pueblo y etcétera.

No la cojan más conmigo que yo no tengo la culpa de haber llegado a ser lo que soy, un inútil en muchas cosas, pero en la dirección que me han encomendado y etcétera soy más que un inútil. Y si Cuba no avanza es por culpa de los cuentapropistas, los mercenarios, el bloqueo y los que faltaron a la zafra de 1970. Respeten a los dirigentes de este país que luchamos por construir el socialismo, o algo parecido y que no siga teniendo goteras, que las guaguas pasen y que el pan no coja moho.

Y por favor, hagan chistes con otros, que ya ni mis hijos me respetan. Bueno, me respetan un poquito cuando les consigo un viaje el exterior, pero si no, no. Hasta mi mujer repite esos chistecitos que hacen ustedes contra la dirigencia histórica de nuestro proceso, si no fuera por mi secretaria, que es revolucionaria y también mi compañerita amante, estuviera deprimido y muy solo.

En fin, que confío en el potencial de la juventud cubana, que es una juventud heroica, revolucionaria y abnegada en llanto, y dispuesta a defender los ideales sagrados que el partido y la revolución ha puesto también sobre sus hombros, los tuyos, los míos y los de todos. Somos continuidad de las heroicas  ideas de Fidel, que son tan grandes que no son ideas sino ideotas.

Los chistes y el humor pertenecen al pasado. Nosotros hacemos cosas serias en serio y con mucha seriedad.

Esperando revolucionariamente su comprensión y que hagan diana (de gales) con su humor en los verdaderos enemigos de nuestra patria sagrada y etcétera, me despido de todos, no sin antes recordarles que la revolución y el partido han puesto sobre mis hombros eso y etcétera.

Revolucionariamente, un dirigente


*Este es un artículo de opinión. Los criterios que contiene son responsabilidad exclusiva de su autor, y no representan necesariamente la opinión editorial de ADN CUBA.


 

Escrito por Ramón Fernández Larrea

Ramón Fernández-Larrea (Bayamo, Cuba,1958) es guionista de radio y televisión. Ha publicado, entre otros, los poemarios: El pasado del cielo, Poemas para ponerse en la cabeza, Manual de pasión, El libro de las instrucciones, El libro de los salmos feroces, Terneros que nunca mueran de rodillas, Cantar del tigre ciego, Yo no bailo con Juana y Todos los cielos del cielo, con el que obtuvo en 2014 el premio internacional Gastón Baquero. Ha sido guionista de los programas de televisión Seguro Que Yes y Esta Noche Tu Night, conducidos por Alexis Valdés en la televisión hispana de Miami.