Ola represiva sacude al arte independiente en Cuba
Los artistas independientes Yasser Castellanos y Luis Manuel Otero Alcántara fueron declarados "regulados"
 

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Apenas inicia el año 2020 y una fuerte ola represiva sacude el arte independiente en Cuba. De los integrantes del Movimiento San Isidro que pretendían ir a Argentina, un viaje que llevaban planificando hace algunos meses, solo le fue permitido viajar al productor Michel Matos.

Los artistas independientes Yasser Castellanos y Luis Manuel Otero Alcántara fueron declarados "regulados" y por lo tanto se suman a la larga lista que desde el año pasado impone el gobierno cubano ante el desacuerdo con la libertad de pensamiento y oposición al sistema político imperante en la Isla. El caso de Otero Alcántara se ve mucho más confuso teniendo en cuenta los abusos de poder a los que se ha visto sometido con frecuencia en los últimos meses.

El pasado miércoles le fue prohibido salir de su domicilio, Damas #955 e/ San Isidro y Avenida del Puerto. La razón: impedir que acudiera al aeropuerto internacional José Martí. Otero Alcántara recibió una citación oficial en la mañana del martes 14, en la que se le notificaba que debía presentarse a las 16 horas ese mismo día en la estación policial ubicada en San Isidro y Picota en la Habana Vieja, día en el que además, debía realizar los trámites pertinentes para el viaje.

Fue atendido por uno de los oficiales relacionados con su caso (la instructora no estaba), quien le comunicó que no podría salir del país hasta nuevo aviso, pues está bajo la medida cautelar que le fue impuesta en el mes de octubre por el delito de “ultraje de los símbolos patrios” y “desacato agravado” (supuestamente ofender de manera oral la figura del presidente) a raíz del gesto artístico “Le drapeau”.

Sucede que durante todo este procedimiento el artista se ha visto sometido a constantes asedios por parte de la Seguridad del Estado, que incluyen 7 detenciones en cuatro meses, violaciones que se han mantenido impunes y atentan contra el debido procedimiento a la hora de desarrollar un caso penal, pues al detenerlo y liberarlo y hacer caso omiso de la medida cautelar, lo convierten en un proceso ilegal.

El artista le explicó al oficial que él no estaba cometiendo ningún delito y que, por lo tanto, si decidían arrestarlo tendrían que hacerlo en el aeropuerto frente a las autoridades pertinentes y declararlo “regulado”, como a tantos otros intelectuales, artistas y activistas opositores.

Como consecuencia de esta declaración, el martes Michel Matos recibió una llamada en la que “alguien” le pedía que intercediera en la decisión de Luis Manuel de asistir al aeropuerto. Además, ayer su domicilio permaneció rodeado por agentes de la Seguridad del Estado. Los uniformados intentaron meterlo en una patrulla, que logró burlar entrando en su casa, seguido de un intento por parte de la policía de violentar la puerta y entrar al domicilio por la fuerza.


Sin una orden previa Luis Manuel se negó a permitirles la entrada, así como a permanecer “encerrado” si no era su deseo. Sin embargo, y contra todo pronóstico, prefirió no salir de su casa y trabajar, enfocar sus energías en la creatividad, hacer acciones que lo nutran y más antes la certeza de que lo arrestaran.

La policía política mantuvo la vigilancia toda la madrugada. Hoy a las 7 am aún se encontraban en las afueras de su casa. La condición que los mantiene a ellos enfocados en su trabajo, se contrapone a la energía que invierte Luis Manuel en concentrarse en su trabajo. El arte se enfrenta a la represión y hostigamiento. Salir a la calle como ejercicio de desobediencia civil está bien cuando no existen otras prioridades, cuando la relación causa y efecto del enfrentamiento aumenta el costo para el represor, pero ahora para este artista la necesidad se enfoca en un proyecto concreto: la 00 Bienal de La Habana. 

Ser disidente no te convierte en un delincuente, más bien te convierte en un ser humano con ideas propias. Todo esto (detenciones, regulaciones, acoso, vigilancia, etc.) es una construcción, una ficción elaborada o creada para disminuir el alcance de la obra de artistas e intelectuales. Detrás de estas represiones está la marcada intención de desviar la atención hacia otro lado, para que no se expanda y se nutra la capacidad que tiene la intelectualidad en Cuba de generar y activar estructuras de pensamiento capaces de mover la inercia, la mudez.

Son intelectuales que trascienden la “línea roja de la permisibilidad” para generar pensamiento, cuestionamientos válidos y controversiales en una sociedad paralizada como consecuencia del miedo a lo diferente.