Mujeres trans ingresan a la UJC

El régimen cubano celebra la entrada de dos mujeres trans a las filas de la UJC, hecho inédito que viene antecedido por un largo historial de discriminación y maltratos a la diversidad de preferencias sexuales
Malú Duarfo y Verónica García, primeras mujeres trans que ingresan en la UJC
 

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Como muestra de su aparente voluntad de no discriminar por motivos de preferencia sexual, tardía y antecedida por un largo historial de maltratos y atropellos, el régimen cubano celebra la entrada de dos mujeres trans a las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), ala juvenil y cantera del único partido permitido en la isla.

Según informó el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución dirigida por Mariela Castro y a través de la cual el oficialismo intenta monopolizar la defensa de los derechos de la comunidad LGTBIQ, siempre y cuando estos no amenacen el carácter monolítico que política e ideológicamente se le quiere imponer a la sociedad, Malú Duarfo y Verónica García recibieron en Placetas, en la central provincia de Villa Clara, los carnets que les acreditan como jóvenes comunistas.

Ambas cuentan con una destacada labor como coordinadoras de la red Transcuba y activistas de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), destacó el Cenesex, que para impulsar su labor en Cuba ha recibido cuantiosas aportaciones monetarias de elementos extranjeros, de esas que cuando las recibe la prensa o la sociedad civil independientes el régimen acusa subversión y mercenarismo.

En opinión de Duarfo, que ella y García hayan sido admitidas en la UJC “es un logro para la comunidad LGTBI de todo el país”. “Hay gente que no lo ve bien, que no lo tolera, y por eso es necesario. Poco a poco seguiremos logrando un país más inclusivo”, refirió en declaraciones recogidas por el Cenesex y replicadas por medios como IPS la activista, que el próximo año podrá unirse a las filas del Partido Comunista de Cuba.

Para el subdirector del Cenesex, Manuel Vázquez Seijido, el hecho evidencia la necesaria armonía que debe existir entre los preceptos constitucionales y las instituciones del país. 

“Ha sido una decisión justa y, sobre todas las cosas, revolucionaria, que devela el necesario compromiso de las y los activistas con el ejercicio de sus ciudadanías. Considero justo atribuir esta decisión al complejo proceso de educación que ha desarrollado nuestra institución por más de 30 años”, comentó.

Ello, sin aludir a por qué el Cenesex se desentiende de los activistas LGTBIQ que políticamente se distancian de la ideología impuesta por el régimen o hacen reclamos de mayores libertades y derechos al mismo, más allá de la discriminación o su incorporación a las organizaciones oficiales y reconocidas legalmente.