Miladis Castañeda González y su hija, reciben ayuda del exterior

Luego de un video de ADN Cuba, personas del exilio se solidarizaron con su situación y le enviaron 80 dólares
 

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"¿Yo no sé qué clase de revolución es esta?", se preguntó Miladis Castañeda González en un video realizado para ADN Cuba en marzo y ahora la comunidad de cubanos desde la Florida se solidariza con esta madre y sus graves problemas económicos.

Miladis vive en Palma Soriano, municipio santiaguero, y a su pobreza tuvo que añadir la desgracia de que una tromba se llevara el techo de su casa. La arregló como pudo, pero “a un policía que le pasó lo mismo, ya al otro día le estaban arreglando la casa”, comentó para la revista el mes anterior.

"Llevo seis años en esta situación, pasando frío y necesidad, sin comida casi. Las tejas de mi casa las tiraron dos días antes de la votación, porque yo dije que no iba a votar por nadie, ¿para qué?", agregó como quien no tiene miedo a perder nada.

Su hija tiene retraso mental y el esposo está discapacitado. Ninguno recibe ayuda financiera del Estado. A veces los vecinos la ayudan para que la niña pueda comer, pero no siempre. La hija muchas veces deja de ir a la escuela porque, como dice su madre, “la letra con hambre no entra”.

En las imágenes se aprecia la pobreza extrema en la que vive Miladis, una casa con pocos muebles y electrodomésticos, todos viejos y rotos. No hay puertas y no se ve comida por ninguna parte.

Pues la semana pasada personas del exilio se solidarizaron con su situación y le enviaron 80 dólares.

"Ellos se movieron, han luchado por mí y le doy gracias por este dinero que me han mandado desde Estados Unidos para que mi hija que no fue a la escuela hoy por falta de comida, pueda comer. Me mandaron 80 dólares. Se vienen a acordar de uno la gente de Estados Unidos porque Cuba no se ha acordado de nosotras", dijo conmovida.

Tiene que lavar en el suelo y con el techo desbaratado. Hace seis años está en una casa en derrumbe total pasando frío y necesidades. No recibe ninguna asistencia social pese a que su hija tiene discapacidad.

"No recibo ninguna ayuda, el gobierno no me ha dado nada. Espero que la gente de fuera me siga ayudando para ver si un día yo puedo vivir como persona y no como un animal", concluyó la santiaguera.