Granma llama "cipayos de mala sangre" al exilio
Hay intelectuales nacionalistas que todavía se lamentan por la Enmienda Platt como si aquel suceso hubiese ocurrido ayer y los acorazados de Estados Unidos aún estuvieron anclados en la bahía de La Habana
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“Neoanexionistas de pura cepa, cipayos de mala sangre”, con esos calificativos se refirió hoy el diario oficialista Granma al exilio cubano en Miami. A nadie debería asombrar ya, porque es hábito del Granma desde hace décadas, pero llama la atención la ostentación retórica.

¿A qué viene eso de “cipayos de mala sangre”? El texto sale impreso con la firma de Pedro de la Hoz, actual vicepresidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y periodista del Granma. No se le puede negar cierta habilidad para escribir, pero no hay más que pueda hacer mientras escriba para ese vertedero ideológico. 

Aparece este 2 de marzo, porque un día como hoy, pero de 1901, el gobierno interventor dio a conocer la Enmienda Platt a la Asamblea Constituyente cubana diciéndole, para no alargar la digresión, que sin enmendar la ley de leyes no se irían de Cuba. Y así fue: los constituyentes no tuvieron más remedio que aprobar ese apéndice que daba a Estados Unidos derechos de intervención sobre los asuntos internos de la Isla.

Hay intelectuales nacionalistas que todavía se lamentan por la Enmienda Platt como si aquel suceso hubiese ocurrido ayer y los acorazados de Estados Unidos aún estuvieron anclados en la bahía de La Habana.

Únicamente tienen ojos para las intervenciones militares y ese concepto brumoso llamado “soberanía nacional”, que justifica el poder de un Estado para hacer lo que quiera sobre un pedazo de tierra. Es lógico que les moleste aquel apéndice constitucional. Lo malo es que, casi siempre, son los que justifican las barbaridades e injusticias del castrismo con el pueblo cubano.

A uno de ellos se le ocurrió un día endosarle el sambenito de “plattista” a los opositores del régimen, sin ponerse a mirar el detalle de que ninguno tiene algo que ver con la Enmienda Platt. Ese cartel impuesto sigue siendo un estigma hasta el día de hoy. Como de costumbre, va dirigido hacia un enemigo anónimo, sin rostro, porque quien escribe no tiene el valor de llamar a nadie por su nombre, no vaya a ser que se moleste. El juego consiste en quedar bien con los jefes.

“Por estos días, como desde hace tiempo, hay quienes tratan de revivir aquel triste expediente. Su base natural se halla en el sur de la Florida, aunque, no podemos ignorar, cuentan con algunos minúsculos mercenarios que les hacen el juego en el archipiélago, a contrapelo de la irreversible voluntad popular”, comenta De la Hoz.

“Son esos neoplattistas trasnochados (…) que aplauden el recrudecimiento del bloqueo y se desgañitan en las calles de Miami. Solo pueden interpretarse esos gritos como síntomas de impotencia y frustración”, agregó.