De Lis Vega al Chacal: ¿Cómo fue el paso de estos artistas cubanos por las drogas?

Son varios los artistas cubanos que vencieron el tabú y revelaron cómo vencieron sus adicciones a las drogas
 

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El reguetonero cubano Ramón Lavado, conocido artísticamente como El Chacal, reveló esta semana en entrevista con el dúo humorístico “Los Pichy Boys” cómo salió de su adicción a las drogas. Pero el Chacal no ha sido el único artista cubano que ha caído en ese mundo.

Son varios los artistas cubanos que vencieron el tabú y revelaron cómo vencieron sus adicciones a las drogas. Una de ellas, fue la vedette cubana en México, Lis Vega. La cubana comenzó su carrera como bailarina en 1991 y a finales de los 90 se marchó a tierras aztecas.

Según un reporte de prensa, Vega reveló en 2019 que desde los 13 años de edad, dentro de Cuba, se había vuelto adicta a las drogas. “Yo empecé muy chica, a los 13 años, con un padre alcohólico y un sinfín de inseguridades y miedos”, detalló la cubana en esa ocasión.

Vega señaló que aunque era una niña, esta era su manera de aguantar jornadas interminables de trabajo. “La cocaína es el demonio (…) Es algo que verdaderamente no quiero en mi vida”, expresaba entonces.

La cubana de 44 años también se sinceró sobre el consumo de marihuana. “Me ayuda mucho. La consumo normalmente cuando me voy a acostar o voy a ver una peli o pasar mi día”, explicó.

Otros artistas cubanos implicados en el consumo de drogas

También desde México, el cantante Pancho Céspedes confirmaba en 2016 que había dejado todas las drogas. “Todas menos el cannabis, que es lo mío. El cuerpo que yo tenía, y la vida que llevaba, me hacían la voz ronca. Ahora me dice la gente que tengo la voz fresca”, dijo en una ocasión.

“Hubo años en que dormí 65 días de los 365. Te lo juro: yo me podía meter diez días en una orgía, durmiendo solo a ratitos, cuando no podía más. Eran putas por aquí, bandejas por allá y sigue, sigue. Estaban los platos llenos de cualquier tipo de cosa. Después nacieron mis hijos, pero no voy a decir que lo dejé por ellos, en realidad me quité porque me aburrí. De todo se cansa uno. Sigues por ese camino y no sabes quién eres”, añadió.

En 2017, otro reguetonero cubano, Osmani García señalaba que había entrado en un programa de rehabilitación porque consumía "cosas inapropiadas". El intérprete del “Taxi” dijo que antes se "metía cantidades" de distintas sustancia para "enajenarse" y aconsejó a quienes estén dominados por los "demonios" de las drogas a rehabilitarse.

"Quiero compartir con mi público que no me he sentido bien por mucho tiempo y he buscado alivio en cosas inapropiadas. He decidido entrar a rehabilitación y con el apoyo de mi familia y mis fans ganar esta batalla”, expresaba entonces.

Según el influencer cubano Alex Otaola, otro de los que ha tenido problemas con las drogas es el reguetonero conocido como El Taiger.

“Dicen, comentan, murmuran, chismean, que El Taiger salió huyendo de Cuba. Según dicen, el grupo de trabajo de El Taiger fue requerido por la Policía cuando le encontraron cierta y determinada cantidad de sustancias ilegales”, reveló Otaola en 2020.

El consumo y la adicción comienzan dentro de la isla

En junio de 2019, la cantante cubana conocida como La Diosa detallaba en entrevista con ADN Cuba que el veterano músico cubano José Luis Cortés “El Tosco”, portaba armas y consumía drogas.

La Diosa de Cuba aseguró que “El Tosco” cometió contra ella abusos físicos y sexuales. En junio de ese año, ella denunció al músico por amenazas, tras recibir un mensaje de texto intimidante: “Atente a las consecuencias”.

A finales de 2017, el artista plástico Alexis Leyva Machado, Kcho, fue internado en una clínica de rehabilitación, según un reporte del Diario Las Américas. El entonces diputado a la Asamblea Nacional, había sufrido una recaída y fue recluido en el Centro de Salud Mental (CENSAM).

“Después de una cadena de eventos que pudieron perjudicar la salud y la integridad del artista, la alta dirección del país y un grupo de profesionales decidieron hospitalizarlo bajo el diagnóstico de drogodependiente, trastornos neuróticos, agotamiento psíquico y estrés en una de las casas de protocolo que pertenecen al CENSAM”, dijo por ese entonces una fuente del centro, cuya sede está ubicada en 236 A esquina a 11, en el reparto Siboney.