Cineasta Enrique Colina se suma a campaña contra racismo
El cineasta Enrique Colina reflexiona sobre las causas del racismo en Cuba
Cineasta Enrique Colina se suma a campaña contra racismo
 

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El cineasta Enrique Colina reflexiona sobre las causas del racismo en Cuba, a raíz de las declaraciones del historiador del Ballet Nacional de Cuba, Miguel Cabrera, en el programa Con dos que se quieran el pasado 30 de octubre.

En un texto enviado a la activista por los derechos sexuales y la igualdad racial, Sandra AbdAllah, Colina consideró que el racismo subsiste en el inconsciente del pueblo cubano, como una rémora del pasado colonial y esclavista, cuya sobrevida en nuestro ideario colectivo será difícil de erradicar.

A su juicio, el negro ha sido la parte más desfavorecida y odiada –en silencio o a gritos- de la sociedad cubana, y de esto dan fe las condiciones de vida, el nivel cultural, las oportunidades  de ascenso social y, en general, el estatus de que goza la población afrodescendiente.

Colina recordó su infancia para ilustrar su idea. Nació en el Vedado, en una familia blanca de la llamada “aristocracia obrera”, pues sus padres eran empleados de la Compañía Cubana de Electricidad (Cuban Electric Company), cuyos salarios daban para mantener una vida de clase media baja.

“Yo soy ese blanquito del Vedado, vestido de pelotero” –dijo en referencia a la foto que adjunta-. “Vivía en un cómodo apartamento y estudiaba en un colegio bilingüe (St. George’s School). Los niños que me acompañan se reconocían por sus apodos: el Coreano, Mongo, Félix, yo, Cesita y su hermana. Los negritos del barrio vivían en un cuartucho del solar de la calle 14 que tenía en su patio central un lavadero y un baño, compartidos por todos los vecinos, que ocupaban otros 10 cuchitriles similares”.

“Mongo y el Coreano eran hermanos, hijos de una mujer negra ama de casa que se llamaba Nieves, madre también de otra hija. El marido y padre de familia era un albañil que a duras penas se ganaba la vida en la construcción. Mi relación infantil de amistad con ellos me sirvió para que se desarrollara en mí un sentimiento antirracista y me hizo sensibilizarme con la pobreza y carencias en la que vivían”, agregó.

 

Colina considera que la asimilación “auténtica y desprejuiciada de nuestra identidad étnica nacional necesita de una discusión pública” para superar los rezagos del racismo que se manifiesta desvergonzadamente en actitudes y comentarios públicos despectivos.

No basta, según él, con que blancos y negros compartan espacios en la televisión nacional, con que las telenovelas muestren parejas interraciales o que algunos dirigentes sean negros. La discusión debe ser más amplia y profunda, para que ataque los prejuicios y logre un cambio de consciencia.  

Las declaraciones de Cabrera el 30 de octubre han  provocado protestas de realizadores audiovisuales, escritores, activistas y público interesado en general, luego de que lanzara unos calificativos abiertamente racistas en la televisión, suceso tanto más asombroso cuanto que los dirigentes cubanos cuidan mucho, en discursos públicos y en la prensa, de no parecer enemigos de la igualdad racial.