Vocero del régimen cubano reconoce que el 2020 los "puso contra las cuerdas"
Un periodista oficialista, como quien no quiere las cosas o como si fuera un matiz ligero, tuvo que reconocer que el 2020 supuso un gran desafío para la permanencia del régimen cubano
Vocero del régimen cubano reconoce que el 2020 los "puso contra las cuerdas"
 

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En ocasiones, la triunfalista prensa oficial cubana se ve obligada a reconocer cuánto dista realmente la realidad que se vive en la isla de la que intenta mostrar en sus notas y materiales dizques periodísticos.

Lo hace como quien no quiere las cosas y cuando le es imposible dejar de hacerlo, tal y como le sucedió al vocero del régimen –auténtico rol de los periodistas de medios oficialistas que quieren ejercer la opinión- que recientemente publicó en el Juventud Rebelde el artículo “De tiempos siniestros y el tozudo que no agoniza”.

En su supuesto análisis de lo que sociopolíticamente significó el 2020 para Cuba, con pandemia incluida, el propagandista tuvo que aceptar que el año recién finalizado puso al régimen y sus adeptos “contra las cuerdas”.

Fue una aceptación tibia, pero clara. El periodista la hizo para intentar reforzar sus afirmaciones de que la supuesta revolución y quienes la apoyan, para él la mayoría del pueblo según da por hecho, son tozudos renuentes a agonizar o dejarse vencer por sus enemigos, todos los que se oponen al sistema dictatorial.

“Hay quienes se relamieron como ladinos augurando el fin de la Revolución Cubana en la dimensión paralela de las plataformas digitales. Sin embargo, henos aquí; nos resentimos, pero no perecimos”, dijo triunfalistamente el vocero.

Algo paradójico, puesto que en sus primeros párrafos reconoció que el triunfalismo hace mucho daño en los análisis que se hacen de la realidad del país.

Para él, tristemente joven y sesgado por la asunción de la retórica habitual y ciega del oficialismo, todo lo acaecido en lo que a activismo y oposición al régimen se refiere fue superficial y un montaje de aquellos que quieren ver sucumbir a toda costa el proyecto socioeconómico que supone la llamada revolución.

No importa que dicho proyecto no carbure tras sus 62 años que se cumplen este viernes y que probablemente se vuelva a ver contra las cuerdas, con coronavirus o sin él. El vocero da por hecho que se “seguirá venciendo”, aunque “no faltarán tampoco los escollos en el camino, los que nos inviten a sentarnos, pero con ansias de que no nos levantemos de nuevo”.

Al parecer, para él el avance o la funcionalidad de una sociedad como la cubana radica en eso, en no evolucionar y mantenerse tozudamente, aunque las condiciones reales, que no los enemigos, inviten a reinventarse en pos de mejorías para todos.