"Hoy yo no iría a ninguna misión internacionalista”: veterano tras trauma de Angola

El régimen cubano envío entre 1975 y 1991 a miles de jóvenes de 18 años a combatir en Angola. Quienes lograron regresar vivos a Cuba cargaron desde entonces con las secuelas de una guerra que no les pertenecía y han vivido la indiferencia del castrismo.
 

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El régimen cubano envío entre 1975 y 1991 a miles de jóvenes de 18 años a combatir en Angola. Quienes lograron regresar vivos a Cuba cargaron desde entonces con las secuelas de una guerra que no les pertenecía y han vivido la indiferencia del castrismo.

Édgar Menas Cardoza partió del país tras solo diez días de ser reclutado. En tan poco tiempo tuvo que aprender, en Morón en la provincia de Ciego de Ávila, las nociones básicas sobre armamento y técnicas de supervivencia.

Hoy asegura que no iría a una misión como aquella. Las medallas y reconocimientos de ser combatiente internacionalista no han servido de mucho en la Cuba actual.

Natural de Baracoa en Guantánamo, Menas Cardoza obtuvo a su regreso una medalla de Primer Grado por participar en varias acciones combativas; también lo condecoraron con el Servicio Distinguido por el 40 aniversario de la sangrienta “Operación Carlota”.

Pero al aterrizar en Cuba solo lo esperaba su familia, que hacía seis meses no tenía noticias de él, ningún dato sobre su paradero o si permanecía vivo. La “Revolución” que lo envío a luchar ya comenzaba a olvidarse de uno de sus tantos veteranos.

Menas Cardoza, fue parte de los 337 mil 033 militares y unos cincuenta mil colaboradores civiles cubanos que fueron a Angola en 16 años.

En entrevista con ADN Cuba mostró, anotadas en un papel, las más de 10 acciones combativas en las que participó. Allí trasladó municiones, pasó largos días sumergido en la maleza angolana; fundó la Caravana Antonio Maceo en Cuito Cuanavale y ayudó a los grupos tácticos que protagonizarían el enfrentamiento militar allí.

La misión en Angola no solo le quitó la posibilidad de estudiar para hacerse mecánico automotriz en Moa; sino que le marcó psicológicamente pues tuvo que ayudar a amigos lesionados en los campos minados por el enemigo.

 “Teníamos que socorrerlos, llevarlos a la unidad, terminar de amputarles las piernas y los brazos. Vi morir delante de mí a tres pinareños que salieron por los aires”.

El mejor recuerdo que guarda de esos años fue celebrar con una cantimplora de café su cumpleaños. Él y otros soldados cubanos llevaban nueve días haciendo emboscadas en medio de un bosque; el regalo fue compartir el café que habían colado en la mañana.

 

Otro veterano se aleja de la Asociación de Combatientes

La Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) fue fundada el 7 de diciembre de 1993 con el fin de atender las necesidades de los veteranos cubanos y aglutinarlos.

Pero la realidad es otra diferente a la que esgrime la ACRC en sus estatutos. Dentro de su objeto social está el “apoyar a nuestros asociados con mayores dificultad de edad, salud, económicos y sociales en las gestiones para la solución de sus problemas”.

Menas Cardoza ya no pertenece a la ACRC, no se siente representado por quienes la dirigen y que nada han hecho por él cuando el huracán Mathew destruyó su casa en 2016.

“No pertenezco a la asociación, decidí retirarme porque nunca se nos dio ningún tipo de atención y porque además yo no creo que no debes pertenecer a una asociación que no te atiende. ¿Para qué vas a estar en ella? para costearla y no veas una preocupación no te tramite un beneficio, nada”, aseguró.

Durante años ha vivido de la agricultura, sin contar con un apoyo financiero por haber ofrecido su vida en la Operación Carlota. 

Casi cinco años después, solo ha logrado levantar el 40 por ciento de su casa, gracias a un subsidio que tuvo que gestionar con mucho sacrificio. La solidaridad de unos de sus amigos no lo ha dejado en la calle; vive en una casa prestada porque el régimen se ha deshecho de él como de tantos otros, solo piezas en el tablero del castrismo.


 

Édgar Menas Cardoza, veterano de Angola abandonado por el castrismo