Síndrome de La Habana supuestamente fue provocado por "rayos microondas dirigidos"
La Academia Nacional de Ciencias consideró que los síntomas son consistentes con los efectos de la energía de radiofrecuencia (RF) pulsada y dirigida, y los relacionó con investigaciones secretas hechas por la URSS hace 50 años
 

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El “síndrome de La Habana” experimentado por diplomáticos norteamericanos en China y Cuba pudo haber sido el efecto de rayos microondas dirigidos, según un informe de la Academia Nacional de Ciencias que cita evidencia médica para respaldar la denuncia de funcionarios de inteligencia estadounidenses.

"El comité consideró que muchos de los signos, síntomas y observaciones distintivos y agudos informados por los empleados (del Gobierno estadounidense) son consistentes con los efectos de la energía de radiofrecuencia (RF) pulsada y dirigida", señala el documento divulgado por NBC News.

El informe no atribuye responsabilidad de la emisión de las ondas de energía, sin embargo, señala que la otrora Unión Soviética llevó a cabo investigaciones de pulsación de energía de radiofrecuencia hace más de 50 años.

“Los estudios de libre acceso publicados hace más de medio siglo y a través de subsiguientes décadas por fuentes occidentales y soviéticas ofrecen evidencia circunstancial de este posible mecanismo”, agrega el documento.

Las enfermedades afectaron inicialmente al personal estadounidense de la embajada en La Habana entre 2016 y 2017. El personal y algunos de sus parientes se quejaron de síntomas que iban desde mareo, pérdida de equilibrio, sordera, ansiedad y algo que describieron como “bruma cognitiva”.

Estados Unidos acusó a Cuba de realizar “ataques sónicos”, que fueron enfáticamente negados y el incidente aumentó las tensiones entre los dos países. En 2019, un académico estadounidense encontró “anomalías cerebrales” en los diplomáticos que cayeron enfermos, pero Cuba desestimó el informe.

Se trata de Mark Lenzi, un funcionario que tenía su lugar de trabajo en Guanzhou, China, cuando en 2017 comenzó a padecer dolores de cabeza, pérdida de la memoria, dificultad al leer y problemas con el sueño.

La resonancia magnética hecha por Lenzi a diplomáticos estadounidenses en China arrojó varios resultados: 20 regiones de su cerebro presentaron volúmenes “anormalmente bajos”, incluidas aquellas involucradas en la memoria, la regulación emocional y las habilidades motoras que pueden correlacionarse con los síntomas de Lenzi, dijeron los médicos.

Un estudio de julio, publicado por la Revista de la Asociación Médica de EEUU reveló que al menos 40 diplomáticos de Estados Unidos que trabajaban en su sede diplomática en La Habana, y que presuntamente fueron víctimas de algún tipo de “ataque acústico”, presentaban “cambios en sus estructuras cerebrales”.

Canadá también redujo el personal de su embajada en Cuba después de que por lo menos 14 de sus ciudadanos reportaran síntomas similares.

El estudio  de la Academia fue hecho por un equipo de expertos médicos y científicos que examinaron los síntomas de unos 40 empleados del gobierno. Muchos han sufrido efectos crónicos y debilitantes, según el informe.

Si bien quedan preguntas importantes, “tal escenario plantea serias preocupaciones sobre nuevas herramientas para causar daño a otros, como si el gobierno de los EEUU no tuviera las manos ocupadas ya con amenazas que ocurren naturalmente”, dice el informe, editado por el Dr. David Relman, profesor de Medicina, Microbiolología e Inmunología en Stanford, y Julie Pavlin, médica que dirige la división de salud global de las Academias Nacionales de Ciencias en Washington.

Una fuente directamente familiarizada con el asunto afirmó que la CIA había determinado que algunos agentes de inteligencia rusos que habían trabajado en programas de armas de microondas estaban presentes en las mismas ciudades, al mismo tiempo que oficiales de la CIA sufrían síntomas misteriosos. Los funcionarios de la CIA consideran que es una pista prometedora, pero no una prueba concluyente.

El Departamento de Estado dijo que "cada posible causa sigue siendo especulativa" y agregó que la investigación, que ahora tiene tres años, aún está "en curso".