Hasta en el exclusivo barrio de Miramar se derrumban edificios

El 9 de abril se desplomaron los balcones de un edificio de tres plantas en el barrio habanero de Miramar. Allí habitan 12 familias cuyas vidas peligran y el gobierno no les ofrece solución definitiva
 

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Miramar, barrio residencial del municipio Playa, es conocido en La Habana por sus mansiones y hermosos edificios construidos sobre todo antes de 1959. Luego de la toma del poder por Fidel Castro, desplazaron a la clase alta de entonces, y a la zona se mudó la nueva élite: miembros de la nomenclatura comunista, extranjeros y algunas personas adineradas.

En este barrio radican la mayoría de las embajadas, los consulados y oficinas de firmas comerciales, pero no todo allí es color de rosa. También en algunos sitios residen familias en hacinamiento, sus vidas peligran en viviendas de pésimo estado constructivo, olvidados por el Estado y el gobierno local.

El 9 de abril a las 5 de la mañana, se desplomaron los balcones de un edificio de tres plantas situado en calle B número 108, entre 1era y 3era. Allí habitan 12 familias. Uno de los vecinos afectados por el derrumbe es Alejandro Gonzáles Valdés, quien cuenta para ADN Cuba la tragedia vivida ese día y los muchos años que llevan sus moradores esperando por la atención de los organismos estatales, para acometer la necesaria reparación del edificio.

“Hace más de 10 años que estamos solicitando el arreglo de este inmueble. Esta desgracia se veía venir, y aunque se alertó muchas veces jamás se han interesado por atendernos”, dice Gonzáles.

Balcones que colapsaron en edificio de Miramar. Foto: ADN Cuba


Refiere que los vecinos han enviado cartas al gobierno, a la Dirección Municipal de la Vivienda, a la delegación local del Partido Comunista y a la provincial. Siempre les prometían que lo iban a incorporar al presupuesto “del próximo año”. Y luego al otro y al otro y… Así le han dado de largo al problema.

“Hubo que esperar a que ocurriera esta catástrofe para que vinieran directivos del gobierno y el Partido a interesarse por nosotros. El derrumbe ocurrió a principios de mes y ya se acaba abril, pero ni siquiera retiraron la loma de escombros que quedó”.

La primera semana, asegura el vecino, “vinieron y apuntalaron las casas, para evitar que la estructura completa se viniera abajo, pero fue un trabajo mal hecho”.

Alegaban que no había madera suficiente, ni clavos. “Los propios vecinos tuvimos que comprar los clavos para el apuntalamiento”, dice González.


Luego vinieron los arquitectos para dictaminar como se iba a acometer la obra. Tras dos dictámenes técnicos llegaron a la conclusión que debían realizar una reparación completa, pero que “debido a la difícil situación que presentaba el país con los materiales de construcción y el bloqueo [embargo de EEUU] era bastante complejo hacerlo en estos momentos”.

Alejandro González habla en nombre de las 12 familias afectadas que habitan el edificio, cuando asegura que todos los moradores viven bajo el susto de que ocurra otro derrumbe mayor.

“Como mismo se cayeron los balcones pueden caerse otras partes del edificio, por ejemplo, los techos, y matar a una persona. Es una vergüenza que esto ocurra en Miramar, un lugar que la gente piensa que es solamente para gente rica… Es verdad que aquí vive mucha gente con dinero y posibilidades, pero también vivimos muchos pobres, en casas y edificios en mal estado que en cualquier momento se derrumban por la falta de atención y de mantenimiento.

“Esperamos que el Estado se ocupe de nosotros, que despierten del letargo y realicen en este edificio la reparación necesaria a tiempo, y que no se tenga que lamentar la muerte de alguien”, concluye Alejandro Gonzáles Valdés.