Reuters: EEUU dispuesto a considerar que Cuba no coopera plenamente contra el terrorismo

De hacerse pública esta decisión, llama la atención que esta semana Washington emitiera medidas que flexibilizan la política de “mano dura” escogida por gobiernos anteriores.
Joe Biden y Raúl Castro (Collage de ADN Cuba)
 

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La administración Biden estaría dispuesta a mantener su evaluación sobre Cuba como “país que no coopera en la lucha contra el terrorismo”, según documentos a los que tuvo acceso Reuters este 19 de mayo.

La decisión está prevista para el viernes, pero el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, respondiendo a un borrador de notificación en el Registro Federal firmado por el secretario de Estado, Antony Blinken, la condenó como una mentira más procedente de Washington.

“EEUU conoce bien la limpia trayectoria de Cuba en la lucha contra el terrorismo y la experiencia cubana de haber sido víctima del terrorismo de Estado. Usa la calumnia en un tema tan sensible como pretexto para continuar la incesante guerra económica repudiada universalmente”, dijo Rodríguez en Twitter.

La notificación, fechada el 11 de mayo, fue etiquetada como un “documento de inspección pública”. Un portavoz del Departamento de Estado no respondió a la pregunta de Reuters sobre si se modificaría o se publicaría el viernes tal y como estaba escrita.

El borrador de la evaluación es casi idéntico al emitido por el Gobierno de Biden hace un año, que a su vez mantenía la determinación de Donald Trump.

El expresidente republicano designó a Cuba como Estado patrocinador del terrorismo justo antes de dejar el cargo. Los críticos calificaron esa decisión como injustificada y destinada a complicar el acercamiento de Biden a La Habana.

En enero del año pasado, todavía con Trump en la Casa Blanca, la administración republicana justificó su decisión alegando que Cuba protegía a fugitivos de la justicia estadounidense y apoyaba a grupos terroristas, como el Ejército de Liberación Nacional colombiano.

La medida anuló el levantamiento de la designación, que había tenido lugar en 2015, durante la administración de Obama, como parte del impulso del presidente demócrata para descongelar las relaciones con la dictadura de la nación isleña.

La designación somete a Cuba a sanciones que penalizan a personas y países que realizan comercio con la isla, restringe la ayuda exterior de Estados Unidos, prohíbe las exportaciones y ventas de defensa e impone ciertos controles a las exportaciones de artículos de doble uso.

Llama la atención que, al mismo tiempo, esta semana Washington emitiera medidas que flexibilizan la política de “mano dura” escogida por anteriores gobiernos, entre las cuales destaca el restablecimiento pleno de los servicios consulares en La Habana y la autorización de más vuelos a la isla.