The Economist: Cuba entre los peores regímenes de América Latina

Con 2,59 puntos sobre 10, el país caribeño forma junto a Venezuela (2,11), Nicaragua (2,69) y Haití (3,48) el cuarteto de las peores naciones del continente.
Dirigentes Cubanos (AFP)
 

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Cuba figura entre las naciones con el peor índice de democracia en América Latina, según el último informe sobre el tema elaborado por la prestigiosa revista británica The Economist.

Con 2,59 puntos sobre 10, el país caribeño forma junto a Venezuela (2,11), Nicaragua (2,69) y Haití (3,48) el cuarteto de las peores naciones del continente. Se ubica en el lugar 142 del mundo, tras obtener calificación de cero en procesos electorales y pluralismo, y cifras por debajo del aprobado en libertades civiles (2,65), funcionamiento del gobierno (3,21), participación política (3,33) y cultura política (3,75).

Esta es la peor calificación del régimen desde la publicación del primer informe en 2006. Los expertos orillan a Cuba como “la única dictadura de partido único de la región y anticipan la posibilidad de que “las protestas a gran escala continúen en 2022, a medida que el impacto económico y social de la pandemia continúa repercutiendo”.

En el último escalón del estudio aparece Afganistán, gobernado desde agosto por los talibanes, que se convirtió en el país clasificado por The Economist como el menos democrático del mundo.

Según el Índice Mundial, Uruguay (8,85) y Costa Rica (8,07) son las únicas “democracias plenas” de América Latina. Mientras, Chile retrocede a “democracia defectuosa” (7,92), debido al “aumento de la violencia en el sur del país, por parte de miembros radicales de la comunidad indígena mapuche”.

Suecia, Luxemburgo y el Reino Unido (que pierde dos posiciones y se acerca a las democracias deficientes) están en la primera categoría de la clasificación de The Economist, igual que Costa Rica, Uruguay, Corea del Sur, Japón y Mauricio.

“Los resultados reflejan el impacto negativo de la pandemia en la democracia y en la libertad en el mundo por segundo año consecutivo, con la extensión considerable del poder del Estado y la erosión de las libertades individuales”, según el referido estudio.

España (7,94) bajó a la categoría de “democracia defectuosa", en el puesto 24, por problemas con la “independencia judicial”, la “fragmentación parlamentaria cada vez mayor”, los “escándalos de corrupción” y “un creciente nacionalismo regional en Cataluña, que plantea desafíos para la gobernabilidad”.

Estados Unidos (7,85) ocupa el 26 en la clasificación mundial. De acuerdo con la revista, la cultura política “sigue siendo la categoría más débil de EEUU” y “el consenso se ha evaporado en cuestiones fundamentales como los resultados de las elecciones y las prácticas de salud pública”.