“No me han dado nada”, anciana cubana vive sola en casa declarada en “derrumbe total”

La anciana cubana María Urgellés vive sola en la casa que la vio nacer, declarada en “derrumbe total” tras el paso del huracán Matthew por el oriente de la isla, en 2016.
María Urgellés en su casa. Captura de pantalla
 

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La anciana cubana María Urgellés vive sola en la casa que la vio nacer, declarada en “derrumbe total” tras el paso del huracán Matthew por el oriente de la isla, en 2016.

Según declaró a ADN Cuba, desde ese entonces no ha recibido ayuda de ninguna entidad estatal para reparar su vivienda o tener condiciones de vida dignas que le permitan llevar una ancianidad más apacible.

De 68 años, Urgellés cree que no ha recibido ayuda con materiales constructivos o un subsidio para reparar la vivienda por el hecho de que la propiedad de la casa está a nombre de su madre, o porque no tiene dinero para pagar por ello.

“Vino un técnico de vivienda una vez y llenó unos papeles para ver si me dan algo, pero hasta ahora, nada”, recordó la anciana, que dice limpiar casas y lavar por pago, así como recoger latas y botellas para vender a la gente que las lleva a puntos de recogida de materia prima, para poder satisfacer sus necesidades de subsistencia más elementales.

Urgellés tampoco recibe ayuda por concepto de asistencia social, y actualmente vive sola porque su hijo está preso hace más de un año.

Dijo haber trabajado muchos años, hasta que enfermó su madre, en una escuela y en gastronomía. Ninguno de los lugares para los que laboró se ha interesado por ella o por sus precarias condiciones de vida.

Quienes único la apoyan “siempre”, con lo que pueden, son sus vecinos. Cuando se queja, en la Seguridad social le dicen que “van a venir y no vienen”.

“Eso desde 2016”, lamentó la anciana, que dijo no entender nada de lo que sucede en el país, donde “hay leyes y hacen lo que quieren”.

Urgellés está operada de cáncer y precisa tomar diariamente vitaminas, que están en falta “hace rato” por la escasez de medicamentos que padece la isla.
 
Pese a lo adverso que le resulta todo, no pierde la esperanza de que antes de morir, el Estado atienda su caso y le asista con, al menos, la reparación de su vivienda.