“José Manuel, la Mula y el Televisor”: héroes anónimos en la Sierra
José Manuel, la Mula y el Televisor, es un documental en homenaje a los realizadores de la Televisión Serrana, pero también rinde honores a los cientos de héroes anónimos de la Sierra
Fotograma de “José Manuel, la Mula y el Televisor”. /Foto: Captura de video.

 

José Manuel Rodríguez Romero es un personaje emblemático de muchas de las historias narradas por Televisión Serrana. La realizadora Elsa Cornevin y la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, han querido rendir un sentido homenaje a Televisión Serrana a través de este personaje, que sirve de hilo conductor en una historia donde los habitantes del lugar invocan la llegada de esa productora audiovisual, para que haga visible los disímiles conflictos que allí enfrentan.

La estructura del documental se vale del intertexto para dialogar con documentales donde José Manuel ha sido protagonista. A través de ellos vamos conociendo la vida de este hombre que realiza un peligroso trabajo como desmochador. Por más de doce años José Manuel ha vivido en las alturas de las palmas, donde según él, se siente muy bien, porque de las alturas ve más lejos los problemas terrenales.

Resulta interesante el contrapunteo que establece la realizadora con la vida de este hombre en pantalla y la vida con su familia en el día a día. El televisor funciona aquí como un signo que connota la voz de estos seres desprotegidos que han tenido protagonismo a raíz de ser ellos mismos el centro del relato de cientos de historias narradas por la Televisión comunitaria, como única salida para resolver problemas urgentes de los habitantes de la Sierra.

La estructura dramática del documental descansa en ese supuesto viaje en mula de José Manuel por lugares intrincados, con un televisor de cartón a cuestas, que le sirve como alter ego de una cámara, para que los campesinos hablen sobre sus carencias y clamen por la presencia de los realizadores de Televisión Serrana como la vía para resolver sus conflictos.

 

 

José Manuel, la Mula y el Televisor”, discursa sobre el homenaje a los realizadores de la Televisión comunitaria, pero también rinde honores a los cientos de héroes anónimos de la Serranía, a los personajes de míticos documentales que han poblado las pantallas de nuestros televisores y a la necesidad de seguir filmando historias donde el hombre y sus conflictos sean protagonistas de sus propias realidades.

La estética del cine dentro del cine, el elemento lúdico, lo real maravilloso y la estética naturalista se imbrican aquí de manera acertada, para devolvernos un material que entretiene y nos pone a pensar sobre el notable valor de una Televisión que en mi opinión no ha recibido el homenaje que merece, y sobre todo, no ha tenido en nuestros medios de difusión la visibilidad que debería tener.

Momento de alto vuelo dramático es cuando José Manuel visita a las cuatro hermanas, personajes que han inspirado con sus vidas más de un documental y hasta un largo de ficción. Gelacia, Dolores, Cira y Josefa aparecen en la pantalla del improvisado televisor de cartón de nuestro guía.

La presencia de estas campesinas, que son dueñas de una gran finca cafetalera, y han trabajado la tierra casi toda su vida, conmueve. Conmueven sus palabras de dolor por el sentimiento de pertenencia y hasta de gratitud; la sencillez y la dulzura que trasmiten, aun cuando ellas confiesan la gran necesidad del fluido eléctrico, pero hasta ese reclamo desaparece cuando vemos las imágenes de estas mujeres en sus labores caseras, la tranquilidad y serenidad que emanan de sus rostros.

“José Manuel, la Mula y el Televisor”, es un documental que se agradece por el tono escogido para narrarlo. Seduce la propuesta de esta realizadora en un sentido homenaje a los realizadores de Televisión Serrana, y sobre todo a la manera de hacer un audiovisual auténtico, valiente, que centra sus disímiles historias en los héroes anónimo del lugar, que tienen en José Manuel una proyección de sus propias historias. Discurso humanista y transgresor en su propuesta conceptual y formal, un merecido homenaje de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños a la Serranía toda.