Humor y Poder o no poder con el Humor

El medio de prensa que más utilizan los cubanos para expresar su opinión sobre el PCC, ha hablado hoy del humor.
Humor y Poder o no poder con el Humor
 

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El diario Granma, de Cuba, órgano oficial del partido comunista, y el medio de prensa que más utilizan los cubanos para expresar su opinión sobre ese mismo partido, ha hablado hoy del humor. Del humor criollo, del humor costumbrista y del humor en general -que no es una alusión a la graduación militar de Raúl Castro ni de Guillermo García-. Y me alegro que hayan hablado en ese medio hoy del humor, para que nadie más vuelva a decir que al Granma lo que le falta es humor. El Granma es hoy, por derecho propio, la publicación humorística más importante de nuestro hemisferio. Por lo menos de uno de los hemisferios cerebrales.

En el texto publicado hoy, titulado por su escribidor Miguel Cruz Suárez, “Humor de un solo sentido” se queja, casi hasta el sollozo, de que el humor cubano de los últimos tiempos -al que el partido que dirige ese mismo órgano oficial ha llevado al género humorístico casi a sus últimos tiempos- se ha obsesionado con “El personaje oficial, el cuadro político, el simple dirigente del barrio, el que alguna vez dirigió y ya no lo hace, e incluso los miembros de las instituciones del orden o la legalidad, se han convertido en blanco predilecto a la hora de armar los personajes más ridículos o los que asumen roles negativos en no pocas producciones audiovisuales”.

Es decir, los que hacen humor le tienen tirria a todo lo oficial, a las instituciones que no salen a flote porque la gente no les toma en serio, ni aprueban el esfuerzo que hacen para conquistar nuevas victorias destrozando más la isla. Teniendo en cuenta el estado en el que el más oficial de los dirigentes cubanos, el mismo que vino en el periódico que luego tomó el nombre de un barco, ha dejado al país, poco tienen que soplar los humoristas para que esas instituciones -que dicen ser continuidad- no sean respetadas ni siquiera por quienes en ellas trabajan o las dirigen.

Hay que reconocer que, por primera vez, el diario -por decirle de alguna manera a ese medio de prensa- se lamenta y no regaña. Normalmente se yergue en bastión inexpugnable de la razón y hace un ridículo tan espléndido que no necesita que los humoristas señalen nada. Pero el redactor de esas notas, inconexas, insulsas, insufribles, levanta el brazo durante un párrafo y se le cae el papelito con el verdadero objetivo de su queja. Dice: “De solo pasar la mirada por decenas de películas, puestas televisivas o teatrales de los años recientes, se hace perceptible la asignación a estos personajes de guiones sin muchos matices, que los reducen a personas torpes, incultas, desfasadas o tontas, que de inmediato ganan para sí los sentimientos de repulsa y burla en los espectadores, justamente lo que se busca cuando son diseñados”.

¿Y habrá que diseñar mucho a esos personajes que se reducen a personas torpes, incultas, desfasadas o tontas como para que el pueblo se dé cuenta de que son idénticos a Diáz-Canel y a todos los miembros de la dirigencia del partido y el gobierno, que juntos todos tienen menos inteligencia que un ñame a medio hervir?

El redactor de esa nota se hace el que sabe de humor criollo, costumbrismo y teatro vernáculo y olvida que uno de los más insignes cultivadores del género, Charles Chaplin, jamás dio una patada en el trasero a otro menesteroso, o a una mujer, o a un buscavidas, sino a policías y ricachones, es decir, a los que detentan el poder, a los que hacen infelices a los demás, a quienes se creen por encima de todos.

Sin vergüenza alguna pide que los dardos sean dirigidos contra personajes que son precisamente resultado de la mala gestión que han hecho de un país durante 60 años. Pide, con entusiasmo de trinchera, que: “¿por qué no reírse un poco más del maceta, del que roba, del contrarrevolucionario, del que nos agrede y bloquea, del que hace de la sociedad un espacio carente de disciplina, del simulador, del vago y hasta de los seudoartistas o seudointelectuales?”.

Eso del maceta (es decir, el que logra algo con iniciativa privada cuando el estado nada logra), el que roba (no roba nada porque desde que nació le dijeron que todo era propiedad del pueblo) y del contrarrevolucionario (que a esta hora de la isla son todos los que traicionaron la revolución desde sus cómodas posiciones dirigentes) es como un bumerang para el redactor de esta nota.

El pueblo ríe de los miembros del gobierno porque ese mismo gobierno se ha burlado del pueblo durante demasiado tiempo, con promesas irrealizables y consignas burdas y vacías. El pueblo ríe por fin de los culpables de tanta pobreza y tan grande deshonra. El pueblo suelta una saludable carcajada porque si aguanta más revienta.

No hay frases más simpáticas que las que han dicho los dirigentes cubanos durante ese largo tiempo en el que se han esforzado por destrozar una economía que una vez fuera próspera y convertir a un país que recibía emigrantes, a uno del que muchos escapan diariamente dejando en ocasiones su vida en el intento. ¿O ya se olvidaron de que “ahora sí vamos a construir el socialismo”, “somos un hueso duro de roer”, y aquello de que todos los niños cubanos tendrían muy pronto su vasito de leche?

Una vez escribí, definiendo lo que creía que era la esencia de la comedia que “el humor no es burla, y si fuera así, búrlate de los poderosos. De los miserables (todos nosotros) se burla la vida”.


*Este es un artículo de opinión. Los criterios que contiene son responsabilidad exclusiva de su autor, y no representan necesariamente la opinión editorial de ADN CUBA.

Escrito por Ramón Fernández Larrea

Ramón Fernández-Larrea (Bayamo, Cuba,1958) es guionista de radio y televisión. Ha publicado, entre otros, los poemarios: El pasado del cielo, Poemas para ponerse en la cabeza, Manual de pasión, El libro de las instrucciones, El libro de los salmos feroces, Terneros que nunca mueran de rodillas, Cantar del tigre ciego, Yo no bailo con Juana y Todos los cielos del cielo, con el que obtuvo en 2014 el premio internacional Gastón Baquero. Ha sido guionista de los programas de televisión Seguro Que Yes y Esta Noche Tu Night, conducidos por Alexis Valdés en la televisión hispana de Miami.

 

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