Wilder noquea al cubano Luis Ortiz y retiene la corona de los pesos pesados

Cuando parecía tener controlada la situación, un contundente derechazo de Deontay Wilder mandó a dormir al cubano Luis Ortiz, y el estadounidense retuvo por décima ocasión su título del CMB en la categoría de peso pesado.

A lo largo de la pelea, Wilder se mantuvo calculador, confiado en su jab y aguardó al momento exacto para domar a un salvaje 'King Kong', que desde el inició buscó llevar la tónica del combate en el MGM de Las Vegas.

Se podría hablar de los siete asaltos disputados, en los que Ortiz contragolpeó con maestría, ofreció las mejores combinaciones, los mejores desplazamientos sobre el ring, le cogió la distancia a un rival mucho más grande que él y hasta cerró bien su guardia. Pero el mérito de 'The Bronze Bomber' fue estudiar a su contrincante y encontrar una mínima brecha. La carga de Deontay fue tan rápida y tan certera que ahí terminó la historia.

Ortiz lo había puesto en aprietos en un par de ocasiones, al cronómetro le faltaban unos cuantos segundos. Nadie lo veía venir, ni siquiera el retador, quien se concentró en la zurda que marcaba la distancia y de inmediato se vio sorprendido por el duro golpe hacia su frente, a corta distancia, que significó la revancha perdida.

Quizás no fue el más elegante de la noche, pero Wilder ganó e igualó a Muhammad Ali con 10 defensas de título de peso completo exitosas. Ahora pensará en la revancha ante Tyson Fury y después en una posible unificación porque sabe que es el momento de demostrar su dominio demoledor en la división.