Sin cambios: la censura deportiva en Cuba es añeja y está intacta
Desde el oficialismo llegan opiniones contradictorias. Hay quienes apoyan la censura mediática durante años a peloteros cumbres y a la vez piden que se retome el acuerdo del béisbol de la isla y las Grandes Ligas. En esas condiciones no se negocia
Béisbol en Cuba
 

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Desde el oficialismo llegan opiniones contradictorias. Hay quienes apoyan la censura mediática durante años a peloteros cumbres del béisbol cubano y a la vez piden que se retome el acuerdo entre la isla y las Grandes Ligas de EE.UU. Con esas condiciones no hay nada que negociar, la vieja política de los funcionarios deportivos de la isla, sigue intacta.

Y advierto, no cambiará. El tema es de sistema, de Saturno una y otra vez devorando a sus hijos. Por estos días, una “vieja nueva censura” ha dejado divisiones en las filas del periodismo deportivo en Cuba. Pero no es nada nuevo, los peloteros (léase cualquier deportista) que haya salido de Cuba ya sea por cigarrillos o por un coctel de fin de semana, ha sido condenado al olvido.

No se trata de una guerra contra el otrora capitán del Cuba, Antonio Pacheco. Tampoco de un olvido involuntario del administrador del Guillermón Moncada (que bastante trabajo le habrá costado encontrar pintura blanca y roja por estos días en Santiago). La orientación de los burócratas del gobierno es añeja y son indicaciones que “vienen por la canalita”, de libreto, de memoria.

Probablemente el que pintó los números de los sobresalientes jugadores de la historia de la Aplanadora, notó que el número faltante no era uno más, pero ni siquiera preguntó. En Cuba hay preguntas que no se hacen. Tampoco existe un sector, donde la mimética y la verborrea del gobierno, haya calado más hondo.    

Afirmo que no es nada personal contra el del dorsal 6, porque como él hay cientos de excluidos de la historia del deporte cubano. Ni siquiera es necesario voltear la cara al pasatiempo nacional, que goza de más visibilidad.

Hay un ejemplo muy reciente: la esgrimista Taymi Chappé, campeona mundial con Cuba, falleció en Italia. Del movimiento deportivo de Cuba no se tuvo noticia, ni un “sentido pésame”, ni un “la escuela cubana de esgrima está de luto”. Simplemente, Chappé no existió más porque en 1994 se casó con un español y se fue de la isla.

Esos mismos que se dedicaron a predicar “el borrón y cuenta nueva” en las páginas de la historia deportiva cubana hoy piden un lavado de honor al “capitán de capitanes” y se rasgan las vestiduras porque está mal y lo está. Pero, ¿qué falló antes, el reloj despertador?

No olvidar que esa misma federación deportiva, hace apenas cuatro días, a propósito de las elecciones en EE.UU, estaba desempolvando el acuerdo de béisbol con las Grandes Ligas. Así casual, como quien no quiere las cosas y hablaba de “oportunidades”, “alternativas” y “justicia deportiva”. Las “contradicciones” de Cuba nunca son casuales. No sé ustedes, pero la jugada está cantada. Pero ante la empolvada y reiterada política, abusiva además, del movimiento deportivo cubano no hay mucho que argumentar ni nada que negociar.