La Habana acoge seminario internacional de porcicultura mientras la libra de cerdo está a precios estratosféricos

Alrededor de 300 participantes se reunirán en el Hotel Nacional mientras la libra de
La Habana acoge seminario internacional de porcicultura mientras la libra de cerdo está a precios estratosféricos
 

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La Habana acogerá esta semana el VIII Seminario Internacional Porcicultura Tropical 2019, en medio de medidas de racionamiento para la venta de la carne de cerdo y la subida de los precios, además del descenso de la producción porcina que experimenta el país. Actualmente los cubanos llegan a pagar hasta 70 pesos por la libra de carne de puerco en los mercados nacionales.

Alrededor de 300 participantes, entre ellos 60 provenientes de países extranjeros. se reunirán en locaciones del Hotel Nacional para debatir, entre otros, “la alimentación animal, salud, tecnología de la reproducción, así como medio ambiente e innovación tecnológica", informó el viceministro de la Agricultura, José Miguel Rodríguez.

Contrasta la celebración de un evento de este tipo con recientes declaraciones del gobierno cubano, que se haya visto obligado a reconocer que no hay comida para los animales en el país.

De hecho, a inicios de este mes se anunció en la región central del país la venta racionada de carne de cerdo a la población. Héctor Luis Torna, delegado provincial de la agricultura en Villa Clara, explicó que cada persona solo podrá comprar una bolsa para que así la carne alcance para más personas.

Los planes de producción en el país, por su parte, se han visto afectados por la inestabilidad en la importación de pienso para los animales. Esto ha supuesto un descenso en la producción de la carne de cerdo de 50 mil toneladas en relación con el año anterior, según indicó en abril Norberto Espinosa, presidente del Grupo Empresarial Ganadero “Gegan”, en la televisión nacional.

También fue noticia que el Combinado cárnico de Santiago de Cuba estaba en paro porque no había animales para producir alimentos y los que llegaban para la matanza eran muchas veces confiscados por el Estado a campesinos de la zona.