Policía de Hong Kong lanza un misterioso líquido azul contra manifestantes

Las autoridades dicen que es inofensivo y sólo sirve para identificar a quienes participan en marchas, pero Greenpeace asegura que contiene sustancias tóxicas.
 

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La policía de Hong Kong ha vuelto a lanzar esta semana sobre los manifestantes antigubernamentales un misterioso líquido azul que produce cierta irritación al entrar en contacto con la piel y los ojos. El color que deja en la ropa no se quita con facilidad. Lo saben bien los policías que lanzan este tinte desde sus cañones de agua. Es la herramienta perfecta para identificar y detener a los manifestantes radicales que intentan huir de los operativos policiales.

Los agentes lo han utilizado durante el asedio de estos últimos cuatro días a la Universidad Politécnica. Este líquido, acompañado de gases lacrimógenos, era la respuesta a los cócteles molotov, las flechas y las bombas de gasolina que les lanzaban aquellos que han tomado el campus universitario como su trinchera.

Según las agencias de noticias, en las instalaciones universitarias quedan todavía algunos manifestantes. Muchos de sus compañeros escaparon como pudieron, subidos a motos que iban en su búsqueda. O trepando por las paredes. Incluso intentándolo por las alcantarillas. Pero la Policía ya había bloqueado todas las salidas del campus y sus gases atraparon a más de 800 manifestantes dentro de su fortaleza. En total suman más de 1.000 detenidos. Algunos con la ropa manchada de azul.

Hace un mes, Greenpeace publicó un comunicado en referencia a este líquido azul lanzado desde los cañones de agua de la Policía. La ONG afirmaba que podría contener sustancias tóxicas a pesar de que las autoridades de Hong Kong han repetido una y otra vez que es "inofensivo".

Greenpeace anunció que habían obtenido una muestra del líquido, comprobando que contiene colorante y adhesivo. "No es sólo un tinte. Puede contener una solución nociva para la pulverización de las lágrimas, incluida la solución de vanililamida del ácido pelargónico o cloroacetofenona, tipos de productos químicos tóxicos que inducen lagrimeo", explican desde el colectivo. "A pesar de que los químicos en el líquido coloreado tienen un bajo nivel de letalidad, puede causar molestias graves e inmediatas al cuerpo humano", sentencian. La Policía de Hong Kong sigue manteniendo que el líquido azul con el que rocían a los manifestantes para identificaros posteriormente es una "sustancia coloreada no tóxica".

La primera vez que estalló una polémica con el tinte fue en octubre, cuando desde el camión antidisturbios se lanzaron grandes cantidades de este líquido azul sobre la mezquita Kowloon, convirtiendo en azul su fachada blanca. A las puertas de la mezquita un grupo reducido de jóvenes se habían concentrado para proteger el templo durante los disturbios en la ciudad. A lo que los agentes respondieron rociándolos con el líquido. Horas después, la propia jefa del ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, llamó al líder de la comunidad islámica para disculparse por lo que había sido "una equivocación" por parte de sus policías.
 

Hoy Hong Kong se ha vuelto a levantar con disturbios. La falsa calma de ayer, con el único foco violento concentrado en los estudiantes atrincherados en la Universidad, ha dejado paso a nuevos enfrentamientos entre policías y manifestantes en otros puntos de la ciudad, carreteras cortadas por barricadas y parte de la red de metro bloqueada.

Los antidisturbios han cercado la Universidad Politécnica, a la espera de detener a los últimos radicales que quedan allí dentro, refugiados en el gimnasio, que se niegan a salir. El periódico local, South China Morning Post, informó ayer que la Policía había encontrado 8.000 bombas de gasolina listas para explotar cerca de la Universidad de China. Además, desde las directivas de los centros universitarios de Hong Kong, han alertado a la Policía que en sus laboratorios han detectado que les faltan "multitud de productos químicos peligrosos", robados estos días durante los constantes enfrentamientos. El lunes, la Policía incluso describió los terrenos de la universidad como "barriles de pólvora" con riesgos impensables, ya que los químicos eran tóxicos y corrosivos. Entre estos, los más venenosos serían el cianuro de zinc y el arsenito de sodio.

La batalla continúa en la ex colonia británica. Ya van más de cinco meses. Las protestas pacíficas del principio han desembocado en una violencia desmedida por ambas partes. Hasta la ONU advirtió ayer en un comunicado: "El recurso de la violencia extrema, también contra la Policía, por algunos manifestantes es muy lamentable y no tiene justificación", dijo el portavoz Rupert Colville.

Mientras, desde Pekín nombraron ayer a un nuevo nuevo jefe de la Policía de Hong Kong, Tang Ping-keung, ante el recrudecimiento de las protestas.

(Con información de El Mundo)

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