Loris Zanatta: “La Iglesia entendió que Castro era el fruto de sus entrañas”

El domingo pasado, autoridades impidieron ingreso a la Plaza de San Pedro a un grupo de cubanos que acudió al Vaticano, ADN Cuba contactó ayer a Loris Zanatta para hablar del tema.
Loris Zanatta, historiador y académico de la Universidad de Bolonia (Italia). Fotografía de la cuenta de Facebook de Loris Zanatta.
 

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ADN Cuba contactó a Loris Zanatta, historiador y académico de la Universidad de Bolonia, profesor de Historia de América Latina e investigador de los populismos latinoamericanos, además de frecuente analista en medios de prensa argentinos y colaborador ocasional del The New York Times.

Dos obras recientes del profesor Zanatta resultan imprescindibles para entender la figura de Fidel Castro como fenómeno religioso, así como la personalidad del papa Francisco: “El populismo jesuita. Perón, Fidel, Chávez y Bergoglio” y “Fidel Castro, el último rey católico”.

El profesor Loris Zanatta comentó el incidente protagonizado por peregrinos cubanos en la Santa Sede con ocasión del evento del Ángelus, el pasado 24 de octubre.

No es la primera vez que el papa muestra insensibilidad o incomodidad con la disidencia cubana", comenzó diciendo Zanatta. "Cuando estuvo en Cuba no quiso encontrar a nadie”.

"¿Estos grupos de militantes y activistas cubanos que, con razón, luchan por la libertad de su país, piensan que golpeando a la puerta de la Santa Sede lograrán algo más allá de una legítima visibilidad internacional?", preguntó el académico.

Si es así, se equivocan”, respondió.

“Manejan un diagnóstico equivocado sobre el papel de la Iglesia respecto a la Revolución Cubana. Desde la perspectiva de la Iglesia y de la Iglesia vinculada con el papa reinante, la corriente eclesiástica de la teología del pueblo, que es la del papa Francisco, este no va a apoyar una crítica contundente, dura, radical, una oposición terminante al régimen cubano. No lo va a hacer. No forma parte de su visión del proceso cubano. No forma parte de su cultura. Por tanto, se equivocan quienes buscan obtener algo de Francisco”, afirmó el experto.

¿Cómo ha sido históricamente la relación entre el Vaticano y La Habana? Loris Zanatta concede importancia central a la huella de la cristiandad hispánica colonial, evidente en Fidel Castro, hijo de un gallego y formado con jesuitas. Según Zanatta, su ideología estaba condicionada por su hispanidad.

Observa Zanatta que la relación entre el Vaticano y el castrismo fue mutando, desde el ateísmo relativo del régimen comunista de Fidel Castro en sus inicios, hasta su posterior acercamiento a la Iglesia. Se persiguió con saña a la Iglesia católica en los primeros tiempos de la revolución y se nacionalizó la iglesia cubana, que tenía mucha presencia española cuando Castro tomó el poder, explicó el escritor.

“Esa persecución no fue diferente de otras persecuciones desplegadas por otros regímenes totalitarios, porque el régimen totalitario crea una religión política, sacraliza su propia ideología y, por tanto, no hay espacio para más de una fe. La idea de Fidel Castro de que el pueblo es uno y una su patria y una su fe, no es muy diferente de Hitler, cuando Hitler decía: 'Ein Volk, ein Reich, ein Führer'”, añadió.

“La Iglesia cubana debía ser reprimida porque la nueva religión se llamaba comunismo. Pasada esa primera época de represión de la Iglesia, el mismo Vaticano se dio cuenta de que, a pesar de la represión, el régimen cubano no es extraño a la tradición católica. Castro solía decir que su comunismo era el nuevo cristianismo y así como el cristianismo terminó convirtiendo al Imperio Romano, lo mismo haría él, convertiría el mundo al comunismo, convertiría al imperio”.

Según Zanatta, el moralismo de Fidel Castro, "su hostilidad a la propiedad privada, al comercio, al dinero, tenía una raíz católica y, entonces, empezó el camino del acercamiento” con la Iglesia, que entendió que Castro era el fruto de sus entrañas".

Solo así se comprende la posición de Bergoglio hacia la revolución cubana: “Ello no significa que sea castrista, es que, con todo, ese tipo de régimen, es una herejía, pero una herejía cristiana que nace de las entrañas del cristianismo”, opinó Zanatta.

El enemigo común y universal que tienen el régimen de La Habana y la Iglesia católica es la tradición de la Ilustración, el capitalismo, la democracia liberal, Occidente. Ese es el enemigo común y el que les permitió el acercamiento progresivo, dijo el historiador. “Con el fin de la Guerra Fría, el ateísmo ha sido eliminado, y el intento del régimen ha sido volver a sus fuentes cristianas”, puntualizó.

Zanatta no cree que el papa Francisco tenga un doble discurso, sino que es coherente con su visión del mundo. “Cuando estuvo en Cuba les dijo a los jóvenes que no debían caer en la tentación del consumismo. Es una tomadura de pelo decir a los jóvenes cubanos que no caigan en el consumismo cuando vienen de setenta años de represión de toda forma de libertad de consumo".

Y añadió: "Es, realmente, un poco atrevido. Hay que entender la visión del papa. Es un papa muy vinculado con el peronismo, no desde el punto de vista partidario, sino desde el de los movimientos nacionales y populares”, precisó.

Los “populismos jesuitas”, como los llama Zanatta, no son partidos, sino movimientos nacionales y populares que, para los “populistas jesuitas”, Bergoglio incluido, encarnan al "pueblo puro", al pueblo de la evangelización católica, el pueblo de los misioneros que formaron al pueblo latinoamericano, abundó el académico.

Según ese razonamiento, ese pueblo tiene una cultura naturalmente católica, por lo que esos regímenes populistas se pueden convertir y volver al redil, ya que tienen una raíz católica: “De ahí el silencio sobre Cuba. Están haciendo las cosas mal, pero son de los nuestros, son realmente populares, católicos, hispánicos. El guajiro cubano, pobre como es, es la encarnación de la piedad natural cristiana. Los enemigos son los demás”.

La orden ha sido: “Hagan ruido en países democráticos, y cállense en Cuba”, explicó el académico italiano. Ello en oposición a las democracias de tipo liberal, formadas por clases medias que son democracias secularizadas y abiertas al mundo, ese es el enemigo a combatir. La idea es que del pueblo originario se desprendió una élite corrupta que absorbió las costumbres del mundo secularizado", contextualizó el autor.

Al referirse a las manifestaciones del 11 y 12 de julio, Zanatta dijo que sintió "una gran emoción de ver la movilización social en Cuba y un gran deseo de estar allí y de vivirla, porque me doy cuenta de la dificultad. En un país como Cuba, por la historia que tiene, por el régimen que tiene, hay que estar desesperados o ser muy valientes o ambas cosas, porque es combatir con las manos desnudas contra un régimen que tiene todos los recursos, no solo represivos, que también los tiene, sino simbólicos y materiales”.

En Cuba nadie puede vivir sin depender del régimen” y, en ese sentido, para los militantes cubanos, ser protagonistas del 11J supuso cierta vocación al martirio, observó.

“¿Cómo cae un régimen totalitario?”, preguntó Zanatta. Y recordó que en Italia y en Alemania los regímenes totalitarios cayeron porque perdieron la guerra, pero aquí, hablando de Cuba, nadie quiere una guerra, dijo.

Según Zanatta, desde una perspectiva realista, es difícil que unos jóvenes con las manos vacías derroquen al régimen. Y concluyó: “¿Las protestas no sirven? Sirven muchísimo", pues es evidente que “dentro del régimen algunos pensarán en bajarse del barco”.

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