Dar luz es un trabajo riesgoso
Muchos cuentapropistas cubanos continúan realizando sus trabajos al margen de la ley. Así es el caso de Yuleskis, vecino de Santiago de la Vegas quien vende velas sin licencia en El Rincón de San Lázaro.




 

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LA HABANA - Mientras en Cuba se agudizan los temores de otro “período especial”, muchos cubanos acuden a San Lázaro a pedir todo tipo de milagros.  Otros, como Raudelkis, un joven cubano que nos pidió mantener anónimo su apellido, aprovecha la ocasión para venderle velas a estos creyentes que llegan a El Rincón diaramente.

Los "cuentapropistas" cubanos han tenido que esquivar todo tipo de cambios regulatorios en los últimos tiempos y no es inusual encontrase en el Santuario a algún trabajador por cuenta propia rezando porque no cambien las medidas tan rápido como caen las cosas.

Actualmente según cifras oficiales ejercen el trabajo por cuenta propia (TPCP) alrededor de 580 828 personas; de ellas: 168 207 son jóvenes (29%) y 197 205 mujeres (34%), 86 651 (15%) son además trabajadores asalariados y 58 253 son jubilados (10%).

Raudelkis, joven vecino de Santiago de Las Vegas, vende velas en El Rincón, pero a pesar de las nuevas medidas ratificadas en Febrero pasado no cuenta con licencia para realizar esa actividad. “No dan licencia para esto”, dice. Se hizo custodio (seguridad) porque “la cosa está muy mala” según nos explica y hay que "buscar dinero para comer". Para el diario, como dice él casi restándole importancia.

Raudelkis es uno de los muchos "cuentapropistas" cubanos que operan sin licencias actualmente, también es el caso de muchos bicicleteros que emigran de las zonas orientales. Según nos explica en el video vender velas le ha traído problemas, "muchos problemas". Desde multas de 1.500 pesos cubanos hasta pasar días en los calabozos de la Estación de la policía de la localidad.

 


El mejor mes para esta actividad es diciembre porque la festividad de este santo que tiene dos historias y dos imágenes en Cuba, se celebra el día 17.

Ese es el mes que aprovecha para hacer algo de dinero, porque en el resto del año todo se pone más difícil, y la policía a veces, "ocupa el lugar y no deja a nadie vender nada", le explicó al equipo de ADN Cuba.

Yauleskis habla con voz pausada, como si San Lázaro lo respaldara y Babalú Ayé lo protegiera mientras a su alrededor se consumen velas moradas como si tuvieran vida y muchos piden en El Santuario.

Otros, a lo mejor, incluso le agradecen al Estado permitirles rezar, aunque las velas sean "ilegal".