Aduana detecta "cartuchos para pistola" en Aeropuerto de Camagüey
Un pasajero cubano procedente de los Estados Unidos intentó ingresar a la Isla 95 cartuchos calibre nueve milímetros para pistola, por el Aeropuerto Internacional de Camagüey Ignacio Agramonte.
Aduana detecta "cartuchos para pistola" en Aeropuerto de Camagüey./ Foto: Yahily Hernández. Juventud Rebelde

Un pasajero cubano procedente de los Estados Unidos intentó ingresar a la Isla 95 cartuchos calibre nueve milímetros para pistola, por el Aeropuerto Internacional de Camagüey Ignacio Agramonte, según revela una nota del diario Juventud Rebelde.

El citado medio explica que la Aduana local logró frustrar el “intento de penetración”, y otorgó el protagonismo al joven oficial Roger Samanda López, de 28 años de edad, quien contó “cómo aquel bulto le robó la calma por completo”.

El trabajo de Samanda consiste precisamente en “chequear con atención y pericia cada equipaje en la estación radiológica para armas de fuego”.

Unas ‘cajitas’ llenas de lo que parecían baterías” llamó la atención del aduanero.

Eran muchas para tan poco espacio y aquello no me gustó”.

Luego de varias revisiones Roger detectó que no se trataba de baterías, sino de 95 cartuchos calibre nueve milímetros para pistola.

En sus ocho años de labor aduanera nunca había detectado un caso de esta magnitud.

“El Decreto-Ley 262 de 2008, del Consejo de Estado de la República de Cuba, regula la importación y exportación de armas, sus partes y municiones hacia y desde el territorio nacional, y prohíbe la entrada al territorio nacional de explosivos y otros dispositivos peligrosos”— refiere Juventud Rebelde.

Ojos de “rayos láser”…

He operado en varios intentos de penetración, pero ninguno me había sorprendido tanto. Imagina que las 95 municiones venían en dos cajas, una con 50 y la otra con 45, lo que me quitó la tranquilidad, porque temí que las cinco que faltaban para llegar a cien estuvieran ocultas en otro lugar de aquel bulto”, cuenta el joven aduanero.

Roger Samanda “posee el récord entre sus compañeros de hallar violaciones bien ocultas”, por lo que sus ojos con comparados con un rayo láser por sus compañeros de trabajo.

La verdad es que cuando encuentro algo fuera de lo normal siempre sospecho lo peor, y hasta que no estoy seguro no dejo de examinar el equipaje— cuenta Roger, quien se enorgullece además de haber detectado “armas eléctricas en formas de linternas muy atractivas”.